jueves, 16 de noviembre de 2017

Colaboración en la revista «Descubrir la Historia». Un nuevo formato para llegar (aún) más lejos

Hace un año más o menos buena parte de los proyectos de divulgación histórica que actualmente existen en España nos unimos en Twitter por la efeméride de la Batalla de Lepanto. Como bien cuentan aquí los compañeros de AdAbsurdum, realmente el hecho en sí fue lo de menos, ya que aquella experiencia bajo el hashtag #TuiteandoHistoria lo que consiguió fue llevar a conocernos un poco más y a reflexionar sobre la necesidad de unir esfuerzos.

Y en ello seguimos, procurando difundir siempre desde nuestras cuentas el estupendo contenido del resto, así como haciendo incursiones o colaboraciones en los proyectos amigos. Así que mientras Juan termina su reseña pendiente de Historia Absurda de España (guiño guiño), en esta ocasión hablaremos sobre el trabajo que llevan a cabo en la revista Descubrir la Historia (DlH) y al ambicioso proyecto que el periodista Álvaro López Franco y su equipo tienen entre manos para 2018.

Desde su nacimiento a finales de 2013, Descubrir la Historia se ha editado preferentemente como publicación digital en su propia web, hasta que un año después se detectara el potencial para lanzar una primera tirada en papel (financiada vía Verkami). Su objetivo era crear una publicación de divulgación histórica diferente, de periodicidad trimestral y contenidos útiles y de calidad, empleando un lenguaje y formato más accesibles para el gran público. Si estáis interesados en saber más sobre los inicios y avatares del proyecto, os dejamos esta entrevista de El Café de la Lluvia a su director en formato podcast.
Archivo propio.
Como allí nos cuenta Álvaro, su último número (Octubre, nº 11)* ha sido especial por muchas razones. Se trata del primero que se publica a todo color, con un formato más pulido que espera les ayude a distribuirlo en quioscos a escala nacional. Este número también es especial para Licencia Histórica porque en él colaboro con un artículo original: El Oficio de las Armas: un recorrido cinematográfico por la crudeza de las Guerras de Italia (1494-1559) (que podéis leer directamente aquí). En él trato de acercarme a la fidelidad del retrato que del conflicto hizo el director italiano Ermanno Olmi con una de sus películas de culto. En este número aparecen también otros viejos conocidos como Miguel Ángel Ferreiro Torrado (El Reto Histórico).

Archivo propio.
Archivo propio.

ÍNDICE DE CONTENIDOS:

* Si queréis haceros con él, podéis aprovechar la actual suscripción anual de 20 euros, un precio más que razonable por el que os lleváis hasta 6 números de la revista, un marcapáginas ilustrado con cada uno, más gastos de envío a casa incluidos. Además, si tienes algún proyecto divulgativo que promocionar, la misma suscripción te permite la opción de aparecer en anuncios clasificados.

lunes, 13 de noviembre de 2017

Congreso Internacional Quod Honestum. Duelo, Honor y Corte. Siglos XVI-XX.

Hola a todos:

Pasamos a informaros del Congreso Internacional Quod Honestum. Duelo, Honor y Corte. Siglos XVI-XX, que esperamos sea de vuestro interés.


  • Organiza: Universidad Rey Juan Carlos.
  • Sede: Campus URJC Madrid-Argüelles.
  • Fechas de celebración: 16-17 de noviembre de 2017 
  • Dirección: Calle Ferraz  Nº 74

  • Resumen del Congreso: 

Cartel del Congreso facilitado por la organización.
Considerado como un absurdo e irracional en nuestra mentalidad contemporánea, el duelo fue una notable institución que a lo largo de la historia contribuyó a mantener un modelo idealizado de aristocracia en Occidente. Porque el duelo, mucho más que un simple reto o desafío cargado de violencia, defendía las leyes preestablecidas del honor, de acuerdo al modelo ético, cultural y político dominante en cada época.
De esta manera, el presente congreso, el primero en estudiar de manera exclusiva el papel desempeñado por el duelo, pretende servir como espacio de reflexión sobre un tema siempre controvertido y entendido como un mero fenómeno literario. Así, los directores del Congreso, los profesores José Antonio Guillén Berrendero (URJC) y Raquel Sánchez (UCM), abordan los desafíos y formas de inclusión del duelo dentro de la cultura cortesana y nobiliaria entre los siglos XVI y XX.
El evento, encuadrado dentro de las IV Jornadas ‘La idea de Nobleza en la Europa Moderna’ y el II Seminario ‘Corte y poder político en la España del siglo XIX’, contará con la participación de investigadores y profesores procedentes de diferentes universidades nacionales y europeas. A través de sus comunicaciones, ponencias y debates, los asistentes podrán descubrir los problemas legales, culturales y de recepción del fenómeno del duelo y su articulación como una forma de violencia a lo largo de más de cuatro siglos.
Portada del tríptico del Congreso facilitado por la organización.

Además de la Universidad Rey Juan Carlos y la Universidad Complutense de Madrid, el Congreso ha contado con la colaboración de la Universidad de Alcalá de Henares, el Instituto Universitario de Historia de Simancas de la Universidad de Valladolid, así como el grupo de investigación COMONAL (Corte, Monarquía y Nación Liberal. En torno al rey y la modernización política de España) y la Escuela de Esgrima Histórica de Madrid, quien llevará a cabo una exhibición a modo de clausura del congreso.
Anverso del tríptico facilitado por la organización del Congreso donde podemos consultar el programa.
Un saludo a todos.

jueves, 9 de noviembre de 2017

Reseña de: Éboli. Secretos de la vida de Ana de Mendoza

Portada del libro. La Casa del Libro.
Hace unas semanas, nuestro compañero Roberto estuvo hablando sobre la manera de seleccionar un buen libro académico. En la entrada de hoy vamos a realizar una reseña sobre el libro "Éboli. Secretos de la vida de Ana de Mendoza" escrito por Nacho Ares, donde las teorías de Roberto en torno a los malos libros se cumplen una a una.

Lo primero que llama la atención al leer este libro es que ha sido escrito por un autor que es egiptólogo, por lo tanto ya empezamos un poco mal. Como se decía en la entrada que hemos comentado, una de las cosas que es importante saber antes de elegir un libro académico es el autor. 

En este caso, Nacho Ares, se licenció en Historia Antigua por la Universidad de Valladolid y, aunque tiene numerosos artículos de referencia sobre el tema, me sorprende que pueda escribir un libro sobre Ana de Mendoza, princesa de Éboli, por muy "ebolimaníaco" o "friki de la princesa de Pastrana" (como él se autodenomina) que sea.

Es como si yo, que me estoy especializando en la economía del siglo XVII escribo sobre las pirámides de Egipto, que me encanta el tema. Pues, sinceramente, no lo veo.

El libro está dividido en cuatro partes con un total de seis capítulos más un epílogo y unos apéndices. De las referencias bibliográficas, mejor no hablemos. No porque no sean interesantes, y más sobre este personaje, sino porque el libro apenas tiene dos hojas de información bibliográfica y, todas ellas, secundarias. Cada referencia que hace en el libro de una carta o alguna información de determinados documentos históricos los analiza a través de otros autores, como por ejemplo el de Gaspar Muro (1877), obra de referencia sobre la princesa de Éboli.
Belén Rueda como Ana de Mendoza en la serie de Antena 3 La princesa de Éboli. Fuente; Atresplayer
Una vez visto esto, aún así le di una oportunidad, porque siempre la figura de Ana de Mendoza me había llamado la atención y había visto también la película de La Conjura de El Escorial - la cual no tuvo buenas críticas (lógico y normal)- y la serie de televisión Teresa de Jesús, que también menciona en este ejemplar.

No obstante, mientras pasaba las páginas, más me "tiraba de los pelos" porque estaba lejos de ser un libro académico, bien estructurado y analizado, como yo tenía la esperanza para convertirse en un simple libro divulgativo para los que dicen que "aman la historia" o "tienen curiosidad por ella". No señores, estos libros, están muy bien si quieres para reírte o pasar el rato, pero si de verdad quieres aprender historia por gusto o por dedicación, estos libros no sirven. 

Os pongo un ejemplo de ello, que yo estuve un par de horas pensando en si seguir con el libro o no. En la página 56 de la obra, se habla sobre la característica singular de Ana de Mendoza: la ausencia de uno de sus ojos. Cito:
"Esa mezcla de imagen de pirata del Caribe e ingenuidad forman un todo extraño y terriblemente atractivo que no deja indiferente a nadie que observe con detenimiento cualquiera de sus retratos atribuidos".
¡¿Perdón!?

Fotograma del capítulo 5 de Santa Teresa de Jesús (TVE)
Si realmente quieres ser un poco académico esta serie de cosas no puedes decirlas de verdad. Al igual que suponer hechos que no tienen unas fuentes que lo afirmen, como hace en la página 66 en la que da su opinión sobre si la princesa tuvo alguna enfermedad en su ojo que "con el paso del tiempo empeoró hasta llegar al punto de impedirle la visión por completo y tener, además un aspecto feo, seguramente blanquecino".

Otra de las "bombas" del libro es cuando habla sobre los "amoríos" de la princesa (pp. 79-89) donde se habla de las insinuaciones de si uno de los hijos de Ana de Mendoza, Rodrigo de Silva, fue hijo natural de Felipe II o no y ¡todo porque era rubio! y el resto de sus hermanos no. ¿En serio la única preocupación de saber si de verdad fue esto así es a través de la genética del cabello?

No os destriparé más el libro para que lo leáis si queréis echaros una risas. Cabe preguntarnos porqué ocurre esto actualmente, es decir, porqué vende más un libro divulgativo que uno estrictamente académico y deberíamos replantearnos llegar a un público más amplio, a través de ella pero sin perder las bases académicas y, de esta manera, revalorizar tanto las Humanidades en general como la Historia en particular.

lunes, 6 de noviembre de 2017

¿Es lícito citar Wikipedia en trabajos académicos de Historia?

Hubo un tiempo, no tan lejano, en que los estudiantes acudíamos en busca de información para nuestros trabajos a la enciclopedia. Normalmente, la misma se componía de una hilera interminable de tomos elegantemente encuadernados, situados en el gran mueble mural del salón de tu casa. Allí íbamos con cierto temor reverencial, no fueras a tirar una puñetera figura de Lladró que había justo al lado, en búsqueda de información. Otros tiempos, otras costumbres.
Decoración de figuras que podías encontrar en cualquier casa "ochentera". ¡Y pobre de ti como te cargaras una! Estas son similares a Lladró, pero no lo son. Antes de que me salga un experto en figuras lo aclaro.  Fuente: Milanuncios.
Ahora los alumnos desenfundan su smartphone/tablet y en cuanto buscan un término, allí encuentran en la primera página, primer puesto, la entrada de Wikipedia. Nadie mira en la segunda página de búsqueda. Vaya por delante que no veo nada reprobable en ello, lo primero que miramos todos es Wikipedia. Ni que decir tiene que hay mejores páginas al alcance de un estudiante, tales como Dialnet, pero el alumno siempre se vuelca en la Wikipedia. No me preguntéis por qué pero es así, muchos trabajos están hechos a "wikipediazos" y algunos copian directamente. 

Para mí Wikipedia es una primera toma de contacto con cualquier tema, y dependiendo de la entrada como veremos ahora mismo. Lo que no hago es utilizar luego ése material, al menos directamente. Buscad en Wikipedia "Siglo XVI" y os encontraréis éste primer párrafo:
Comenzó el 1 de enero de 1500 y terminó el 31 de diciembre de 1599. Es llamado el "Siglo de las Colonias". Comenzó con el año juliano de 1501 y finalizó tanto en el calendario juliano o del gregoriano 1600 (dependiendo del cómputo utilizado; el calendario gregoriano introdujo un lapso de 10 días en octubre de 1582.
Obviando el galimatías de obviedades en torno a la fecha, me llama mucho la atención que llame al siglo XVI el "Siglo de las Colonias", primera vez que lo oigo y he consultado a varios compañeros sobre el mismo y nadie lo conocía. Algo falla. Analizando la entrada más en profundidad veremos que carece por completo de citas y bibliografía. Imposible fiarse de una sola letra expuesta en la citada entrada. 

Por contra, vamos a ver ahora la entrada de Francisco Franco. Si la pasamos a PDF veremos que tiene una extensión de más de 60 folios, con más de 500 citas y una extensa bibliografía. Aquí sí que tenemos material con el trabajar, citas, bibliografía e incluso fuentes primarias. Lo que tenemos que hacer ahora es trabajar con el material que se hizo el artículo más que con el artículo mismo 

¿A qué se debe esta enorme diferencia? Pues Wikipedia nos responde en su propia página en un epígrafe llamado ¿Cómo saber si la información es correcta?:
Como cualquiera puede editar cualquier artículo, es por supuesto posible que haya artículos parciales, desactualizados o con información incorrecta. Sin embargo, como hay mucha gente leyendo los artículos y monitorizando las contribuciones (...) la información incorrecta normalmente se corrige con rapidez. Así, la exactitud global de la enciclopedia está mejorando constantemente. (...) Wikipedia reconoce que no es, ni puede ser, fuente primaria de información. 
Nadie les puede negar la sinceridad, eso está claro. Cualquiera puede escribir y errores tiene hasta que se corrijan, lo que no se asegura es que se corrijan de manera adecuada pues el "error" puede estar escrito por un catedrático y la corrección puede venir porque cuatro carniceros de Cuenca coincidan en su "respuesta". 

Entended esto último como una figura retórica. El proceso es más complejo. Ellos mismos te están avisando que no pueden ser utilizados como fuente de información primaria. Al respecto recomiendo encarecidamente el fantástico artículo de Cuaderno de Cultura Científica llamado Me fío, o no, de Wikipedia, que muestra ejemplos de las entradas relacionadas con temas médicos. Cosa seria.

Conociendo esto ¿tú citarías wikipedia? Lo primero es que tendrías que estar muy seguro, lo segundo es que es obvia la poca fortaleza de su estatus científico y lo tercero es que al no haber autor tampoco es que genere demasiada confianza. ¿Puedes citar entonces? Pues como me decía mi madre cuando preguntaba alguna obviedad, "¡Tú verás!" 

Se puede hacer, y aquí te dejo el modelo APA para citar Wikipedia. Por poder se puede, y aquí hay debate en el propio equipo del blog, pero te reitero que "tú verás". Mi postura es clara después de lo dicho. A mí como profesor, y muchos compañeros míos coinciden,  no me gusta nada verlo y más cuando el alumno solo ha utilizado solo Wikipedia
Captura de pantalla de la portada de Wikipedia
Me podréis decir que yo mismo he dicho que la utilizo, que me aclare. He explicado cómo. Nosotros mismos ponemos en multitud de ocasiones enlaces a Wikipedia en el blog, y lo hacemos con la intención de dar una primera referencia, nada más. El problema viene de no entender qué tenemos entre manos

Wikipedia vale para lo que vale, ni más ni menos. Wikipedia es un proyecto colaborativo gratuito que se actualiza y crece, que nunca para y  del que todos nos aprovechamos sin donar un solo euro. Yo solo conozco una persona que done. Y sin pasta es difícil mejorar. Es una cosa que últimamente veo en mucha gente, quieren comer en un restaurante de lujo a precio de Burger y eso es, simple y llanamente, imposible. 

Uno de los editores de Wikipedia reconocía, puedes verlo en el enlace, la gran capacidad de mejora que le quedaba a la enciclopedia y que se podía comenzar por poner un sistema de ediciones revisadas, como se hace en la versión alemana, pero (siempre hay un pero), para eso tendrían que contratar más gente y con las donaciones actuales no era posible. ¿Estaríamos dispuestos a pagar por una Wikipedia mejor? ¿Os imagináis un internet sin Wikipedia? Millones de personas quedarían sin referencia, me los imagino a lo "Walking Dead" deambulando por la red sin rumbo

Resumiendo, sí a Wikipedia, me parece un proyecto fascinante. Sí a consultarla como toma de primerísimo contacto teniendo en cuenta lo precario de la información que se me ofrece pero no a citarla en un trabajo académico. Y tú, ¿qué opinas?

Un saludo.

PD: Por supuesto el "fenómeno" Wikipedia da para mucho más. Una buena manera de introducirse más en el tema es acudir al capítulo que Anaclet Pons (2013) le dedica a la misma en su interesante libro El desorden digital. Guía para historiadores, Madrid, Siglo XXI.

jueves, 2 de noviembre de 2017

Reseña del Seminario Casas y Sitios Reales en las monarquías de España y Portugal

Inauguración del Seminario. Foto de Royal Sites Heritage.
Durante el 24 y 25 de octubre tuvo lugar en la Universidad Autónoma de Madrid el XI Seminario Internacional "La Corte en Europa", <<Casas y Sitios Reales en las monarquías de España y Portugal>>, organizado por el IULCE, Camões, Instituto Universitario La Corte en Europa), el Instituto da Cooperação e da Língua, IP, y la Universidad Rey Juan Carlos, como actividad dentro del proyecto de investigación "La herencia de los Reales Sitios. Madrid, de Corte a Capital (Historia, Patrimonio y Turismo)" (H2015/HUM3415) y el proyecto "De Reinos a Naciones. La Transformación del sistema cortesano (siglos XVIII-XIX)" (HAR2015-68946-C3-1-P)".

El seminario ha sido dirigido por los profesores José Martínez Millán (IULCE-UAM), Isabel Drumond Braga (Universidad de Lisboa), Félix Labrador Arroyo (URJC-IULCE) y Filipa Mª Valido-Viegas de Paula-Soares (Camões, Instituto da Cooperação e da Língua, IP/ IULCE-UAM). El mismo se compuso de cuatro sesiones y un panel encaminados a analizar el proceso de creación, organización y cambio en la formas, administración y gestión de los diferentes Sitios Reales.

El acto fue inaugurado por José Martínez Millán; Manuel Rivero, director del IULCE; el vicerrector de investigación de la UAM , José Manuel González Sancho; el decano de la Facultad de Filosofía y Letras de la universidad, Antonio Cascón Dorado; y la directora del Instituto Camões, Filipa Mª Valido-Viegas.

El profesor José Martínez Millán y Francisco Fernández Izquierdo.
Foto de Royal Sites Heritage
Antes de comenzar las diferentes sesiones, hubo dos conferencias inaugurales que corrieron a cargo de María Victoria López-Cordón (UCM) e Isabel Drumond Braga (Universidad de Lisboa) en las que contextuaron la importancia de los Sitios Reales durante el siglo XVIII, tanto en la Monarquía de España como en la de Portugal.

La primera sesión llevó por título "Poder y devoción en los Reales Sitios" y en ella intervinieron María de Fátima Reis (Universidad de Lisboa), Francisco Pardal (Universidad de Lisboa), Cristina Dias Joanaz de Melo (IHC-Universidad Nova de Lisboa), María Cristina Pascerini (IULCE-UAM) y Paulo Drumond Braga (CIDH, Universidade Aberta). La conexión de todas estas ponencias era demostrar que los Sitios Reales no eran solamente recursos logísticos para mantener la corte y como lugares de ocio, sino que también eran lugares desde donde se gestionaba el poder para mantener la monarquía y desde donde se ejercía la "gracia" del rey, como representante de Dios en la tierra.

La segunda sesión, llamada "Arquitectura en los Reales Sitios", corrió a cargo de Luisa Walliser Martín (URJC), Enrique Castaño Perea (UAH), Jorge Fernández-Santos Ortiz-Iribas URJC) y Francisco Fernández Izquierdo (CSIC). En ellas pudimos observar cómo estos lugares fueron cambiando durante el siglo XVIII como se puede ver a través de los planos de la Casa de Oficios de El Pardo, tal y como nos enseñó Luisa Walliser; por medio de la creación de nuevos palacios como el sitio de Riofrío y el modelo de Rabaglio, según mostró Enrique Castaño; la transformación de algunos de los reales sitios, como el de Aranjuez, adaptándolo a los nuevos gustos de los monarcas, como se observa a través de la intervención de Jorge Fernández-Santos sobre la escalera del Palacio Real de Aranjuez, o los cambios que se produjeron en sus entornos más próximos, como ocurre en la Aceca que existía cerca de Villaseca de la Sagra, que pertenecía a la encomienda a cargo del Consejo de Órdenes y que pasó a formar parte del Bosque Real de Aranjuez a través de la encomienda, como nos mostró Francisco Fernández Izquierdo.


Miguel Lasso de la Vega (Universidad Europea de Madrid).
Foto de Royal Sites Heritage.
Durante la tercera sesión, bajo el título "Sitios Reales: Articulación y gestión", Concepción Camarero Bullón (IULCE-UAM), Félix Labrador Arroyo (URJC-IULCE) [leída por Carlos J. de Carlos Morales (IULCE-UAM)] y Miguel Lasso de la Vega (Universidad Europea de Madrid),  expusieron cómo los Sitios Reales y Sitios del Rey se acabaron catastrando en el plan de reformas propuestas por el Marqués de Ensenada para conocer el número de personas que trabajaban para el monarca, pero con la excepción de no dar mucho detalle de los edificios de los que se componían pues pertenecía al rey. 

También  cómo los sotos y los cotos que pertenecían al monarca se fueron configurando como una parte importante del sostenimiento de la Corona y significaron nuevos avances en la industria, como fue el Soto de Roma, que significó un cambio en la industria naval, formando parte de la estrategia militar de la Monarquía. Incluso, la transformación urbanística de los Sitios Reales debido al aumento de los "empleados", adaptando la morfología de la ciudad a las necesidades del Sitio Real, como se puede observar a través de San Lorenzo de El Escorial.

Miembros del último panel del seminario.
Foto de Royal Sites Heritage.
En el último panel, titulado "Los Sitios Reales como espacios artísticos", intervinieron José Luis Sancho (Patrimonio Nacional) y Mercedes Simal (Museo Nacional de El Prado-IULCE) que nos mostraron dos espacios artísticos concretos: el Palacio de Queluz y el Palacio del Buen Retiro, ambos como residencias habituales de los monarcas españoles y portugueses durante el siglo XVIII. A través de sus ponencias pudimos observar la magnificencia ornamental y de obras de arte que existían en estos lugares y los ceremoniales que se celebraban en estos Reales Sitios.

Para finalizar, la última parte del congreso estuvo compuesta por el Panel denominado "La Casa Real de Carlos III. Hacia la descomposición del sistema cortesano. Una investigación en curso" en el que varios compañeros que están dentro del grupo de investigación, entre los que se encuentran Juan Jiménez Castillo (IULCE-UAM), Natalia González Heras (IULCE-UAM), David Quiles Albero (IULCE-UAM), Miriam Rodríguez Contreras (IULCE-UAM), María Onsurbe Plaza (IULCE-UAM) y Miguel Conde Pazos (UAX-IULCE) expusieron los primeros resultados que han obtenido después de meses de estudio, desde el reinado de Fernando VI hasta el de Fernando VII con el objetivo de reflexionar sobre la descomposición del modelo cortesano en la Monarquía hispana.

En definitiva, a través de este encuentro interdisciplinar, los asistentes pudieron descubrir nuevas líneas de investigación que desde finales del siglo XX se vienen desarrollando donde se contempla la Corte como objeto de estudio pero no sólo sirve para comprender la configuración política de la Europa Moderna sino también la importancia que tienen los Sitios Reales. Éstos fueron mucho más que simples lugares de residencia y ocio, sino como lugares en los que se administraba y gestionaba también las diferentes monarquías y su incidencia tanto sobre esos lugares y sus protagonistas (reyes y cortesanos) como en el espacio.

lunes, 30 de octubre de 2017

Publicación de "La mujer frente a la Inquisición en España"

Portada de La mujer frente a la Inquisición en España.
Fuente: Academia del Hispanismo.
Me es grato anunciaros que acaba de ponerse a la venta el libro titulado Mulieres Inquisitionis. La mujer frente a la Inquisición en España. El volumen ha sido editado por María Jesús Zamora Calvo y publicado bajo el sello editorial Academia del Hispanismo

La editora presenta el libro con las siguientes palabras: 

Todo lo que atañe a la Inquisición en España queda envuelto por un halo de misterio, atracción y morbo. Y si en este ambiente focalizamos nuestra atención en los personajes femeninos que fueron procesados, nuestra curiosidad aumenta al recrear un escenario en el que el gran aparato inquisitorial debora a una mujer debilitada, menoscabada y frágil. 

Es necesario controlar nuestra imaginación al respecto y basarnos en datos y análisis objetivos para formarnos una opinión más ajustada a la realidad de los hechos. Por ello, en este libro nos hemos esforzado en ofrecer estudios serios, rigurosos y ecuánimes sobre la situación que vivió la mujer procesada por la Inquisición española. 

En la silueta de aquellas mujeres sometidas a denuncia anónima, encarcelamiento secreto, interrogatorios persistentes y sentencia casi siempre condenatoria, se proyecta la sombra de la misoginia, el rechazo, la marginación y también el deseo de ocultar y acallar realidades que no encajan en ese momento histórico, como el lesbianismo o la transexualidad. En un mundo como el de la Inquisición, en el que todo queda jerarquizado, escrupulosamente calculado bajo medidas dictaminadas por hombres, cuando una mujer entra en este organismo queda sometida a sus leyes, sus castigos y sus juicios, con el daño y el detrimento que ello supone a la condición femenina, tal y como intentaremos mostrar a lo largo de los capítulos que les ofrecemos.

Portada de Espejo de brujas. Fuente: Abada.
En el mismo podréis encontrar trabajos de grandes especialistas como Rafael Mérida Jiménez, Adelina Sarrión o Beatriz Moncó. Tengo el inmenso honor de participar en el mismo con el artículo «Eleno de Céspedes. Una cirujana morisca ante la Inquisición». Aquellos que sigan mi trabajo sabrán que no es la primera vez que me acerco a la figura de Elena de Céspedes. En el volumen Espejo de brujas. Mujeres transgresoras a través de la historia, publicado en el 2012, se incluía mi trabajo «Eleno de Céspedes: el cóncavo reflejo de la Historia.»

En el mismo me introducía en la espinosa cuestión sobre su verdadero sexo y su juicio inquisitorial en su doble vertiente; acusación y defensa. En la estrategia de defensa de Elena, que podéis ver en la carta que ya publicamos en el blog en la entrada Transcripción de una carta de Eleno de Céspedes, hermafrodita y médico acusado de pacto diabólico en el s. XVI, se advierten los enormes conocimientos de Elena en cuestión de medicina. 

Cuando terminé el primer artículo, la cuestión de la sexualidad quedó para mí en un segundo plano pareciéndome mucho más fascinante el dilucidar o analizar cómo una mujer llegó a ser médico y cirujano en el siglo XVI. Fruto de éste empeño, y cinco años después, tempus fugit pero no veas cómo, nace el trabajo que se publica en el volumen  Mulieres Inquisitionis. La mujer frente a la Inquisición en España

Soy poco dado a la egolatría y hablar de "mi artículo"  a lo Umbral pues, qué deciros, no me sale. Prefiero presentaros el mismo para que sepáis de su existencia, para que aquellos que estén interesados conozcan la referencia y poco más. Por supuesto reseñaré la obra completa cuando tenga el volumen en mis manos y avisaremos de la presentación del mismo. Ya estamos trabajando en ello, os mantendremos informados. 

Un saludo.


Fuente: memegenerator.net

jueves, 26 de octubre de 2017

La sabiduría es un GRADO: ¿Estudias Historia? ¡Qué bonito! No hay mucho trabajo, ¿verdad?

Artículo-colaboración de Sofía Barrios (@ViridisOculos)

Como estudiante de Historia, no sabría decir la cantidad de veces que he oído esa frase o alguna que se le parezca. Antes de entrar en la universidad, en aquella lejana época en la que en el colegio hablábamos sobre carreras, siempre había alguna compañera (de ciencias) que decía “Pues te vas a morir de hambre” con una sonrisa de superioridad porque claro, ella, como estudiante del itinerario biosanitario, tendría toda la comida que pudiera querer. Alguna, tras semejante afirmación, podía acobardarse y decidir decantarse por alguna carrera “seria” y “con futuro”, como Derecho o ADE. Las que nos manteníamos fuertes en nuestra posición pensábamos que no escucharíamos frases similares en la universidad. Qué equivocadas estábamos… 

Recuerdo perfectamente el primer día de universidad. Uno de los profesores más importantes del departamento nos dio una charla que quizás pretendía ser motivadora (no lo fue) en la que nos decía cómo debíamos considerarnos algo así como la élite de la facultad. A estudiar Historia, decía, solo vienen los mejores. “No es cierto lo que se dice de que no hay apenas trabajo para nosotros. Sin embargo, el que hay no está bien pagado y puede que paséis hambre”. Con esta frase nos quedamos todos atónitos. ¿Qué pretende este hombre?, pensábamos. ¿Quiere que nos vayamos? ¿Es una prueba para ver si realmente tenemos vocación? Si el propio profesor nos dice esto, ¿cómo vamos a defender nuestra postura ante aquellos que nos dicen lo mismo fuera? Y, con esa incógnita, el profesor se marchó, todo contento por habernos dejado así. 
Pues empezamos bien...
A lo largo de la carrera, nos hemos encontrado con muchos profesores que no están especialmente de acuerdo con la afirmación del primer profesor: “No le hagáis ni caso. Hay trabajos, algunos incluso bien pagados, pero para llegar a ellos tendréis que ser los mejores”. Esta frase, en vez de consolarme, me provocó angustia. Somos muy pocos en clase: si debemos ser los mejores, lo natural sería que hubiera una competitividad que eliminase por completo el compañerismo. Pues bien, en nuestro caso, esa competitividad está ausente casi por completo. No he visto nunca a ningún compañero que se niegue a pasar sus apuntes, ni a ayudar con trabajos, a pasarlos cuando fuera necesario… Tenemos, incluso, una carpeta compartida en Internet para ir colgando todo lo que pensemos que puede ayudar a los demás. Según he ido comprobando, por experiencia y por hablarlo con algunos profesores, no es un caso habitual. En otros cursos, los alumnos no se ayudan entre ellos; si uno falta, tienen que insistir para que le pasen los apuntes y, a la hora de hacer trabajos en equipo, son lo más innoble que uno pueda imaginar. En ese sentido, me siento muy orgullosa y agradecida de mi clase.
Historiadores en "Modo Berserker".
Pero al margen de todas las clases y lecciones, los profesores, en su mayoría, intentan inculcarnos una idea: la divulgación es el mal. Cada vez que lo escucho, yo, ferviente defensora de la divulgación histórica, me indigno. ¿Por qué es menos válido escribir para las masas que escribir para que me lean unos pocos que ya saben lo que voy a decir? ¿No será mejor llevar la historia a la gente a la que le puede gustar, en un formato amable y entretenido, en vez de aburridos tomos en los que se multiplican los datos sin ningún orden aparente? La eterna discusión. He encontrado, sin embargo, algún profesor esporádico que me anima en mi cruzada. “Necesitamos más historiadores como tú, que estén dispuestos a llevar la historia a la gente corriente”. Y yo, a pesar de tener todo en mi contra, me mantengo firme en mi idea. 
¿Quién no querría ser como Suzannah Lipscomb, o Mary Beard? GOALS. <3
A pesar de que los profesores son, en su mayoría, muy cerrados en muchos sentidos, he de admitir que la mayoría son maravillosos. Creo que en muy pocas carreras se puede encontrar algún docente tan entregado a su trabajo como en Historia. Al ser tan vocacional, si dan clase es porque realmente les gusta. He tenido profesores realmente magníficos, que han conseguido que mis gustos cambien de una época de la historia a otra. Cuando entré en la universidad, mi gran pasión era la Historia Moderna. Al terminar primero, yo quería ser experta en el Imperio Romano. En segundo tuve al mejor profesor que he tenido nunca y que tendré jamás. Es el típico genio desordenado que necesita un esquema para ordenar sus clases, pero no para recordar nada. Una enciclopedia andante que lo sabe todo y lo expresa de tal forma que interesa hasta a los que no les gusta la historia medieval. Es por él, de hecho, que estoy haciendo el TFG de Medieval. En tercero, tuvimos otro profesor muy similar, pero no consiguió llevarme de nuevo a la Historia Moderna. Aquí tenéis una medievalista a la que no se le podrá cambiar de idea gracias a un magnífico profesor.

La docencia es, al fin y al cabo, una de las salidas que más nos recomiendan, debido a que, como somos historiadores, nuestro deber es contar estas historias. A la hora de narrar dichos sucesos, todo historiador se encontrará alguna vez en su vida con un representante de tres grupos bien diferenciados. El primer grupo lo conforman aquellos que pretenden que lo sepas todo por estudiar Historia. Y no. Lo siento. No sé quién fue el tercer monarca de la dinastía Ming y no por ello significa que no haya aprendido nada. El segundo grupo es aquel que cuestiona tus conocimientos y considera que haber estudiado Historia no implica que sepas las cosas y no duda en corregirte o, directamente, decirte que tus datos son falsos. El tercer grupo, sin embargo, lo ocupan aquellas personas que te piden que les lleves a museos o palacios, que te escuchan con atención, que te preguntan y respetan tus conocimientos, igual que se respeta a un estudiante de derecho o de medicina. Como siempre me han dicho, la Historia tiene su parte buena y su parte mala: la mala, que siempre habrá alguien dispuesto a corregirte y la buena, lo gratificante que es tener a alguien escuchando cómo hablas. 

Con todo lo bueno y lo malo, ahora que estoy terminando el grado, me llevo muchas lecciones aprendidas. Una de ellas, la más básica que aprendí en primero, es saber que uno puede escribir a profesionales de la disciplina para pedirles ayuda sobre sus investigaciones, porque estarán encantados de ayudar. Otra, nunca meterse en temas de la Guerra Civil. Si lo haces, te metes en un berenjenal del que no saldrás bien parado, tengas la ideología que tengas. 
La más importante, para mí, es mantener el compañerismo. No importa si hay poco trabajo, si en el fondo estamos compitiendo entre todos. No podemos pisotearnos los unos a los otros, porque vamos a ser compañeros de profesión, en el futuro trabajaremos juntos y será mucho más fácil (y productivo) hacerlo si nuestra relación se basa en el compañerismo. Todo esto me hace no arrepentirme de haber elegido Historia porque, a pesar de tener “pocas salidas” y “no muy bien remuneradas” es tan bonito que me ha sido imposible resistirme.

Artículo-colaboración de Sofía Barrios (@ViridisOculos)

lunes, 23 de octubre de 2017

Dunkerque: la operación Dinamo contada por Christopher Nolan

El éxito es aprender a ir de fracaso en fracaso sin desesperarse.
Winston Churchill

Cuando me enteré de que en este 2017 Christopher Nolan iba a firmar una cinta llamada Dunkerque, narrando la operación Dinamo que llevó a cabo la célebre evacuación durante la Segunda Guerra Mundial, no pude menos que emocionarme, puesto que se trata de uno de mis directores predilectos, y todo aquello que tenga que ver con dicho conflicto es uno de mis vicios.

Lógicamente, el primer punto para realizar cualquier crítica sobre la cinta, es documentarse sobre los hechos que narra, y, por tanto, tocó tirar de biblioteca. Especialmente de, como habitualmente, Max Hastings, a través de Se desataron todos los infiernos, ya que resulta particularmente interesante como "tumbamitos". En sus propias palabras:
Las acciones del reducido contingente británico y su escape de Dunkerque han recibido una atención desproporcionada por parte de la historia. Los alemanes tenían por objetivo principal la derrota del ejército francés, que constituía, con diferencia, el obstáculo más formidable de cuantos tenía delante la Wehrmacht. Las fuerzas del Reino Unido representaron un papel secundario, y en particular los primeros días, apenas se atrajo la atención de un número modesto de unidades alemanas de aire y tierra.
Cartel de la película Dunkerque (Sensacine)
El arte de vencer se aprende en las derrotas

Los británicos cuentan a su favor con una visión de si mismos muy favorable, y son en buena medida los historiadores angloamericanos quienes han escrito la Historia de los grandes conflictos del siglo XX; en buena medida, claro, por constituir el bando ganador. Es por tanto uno de los motivos por los que son capaces de vender como una victoria una retirada donde la BEF (British Expeditionary Force) resultó humillada ante el increíble empuje de los ejércitos de Hitler.

Recordemos los hechos de forma breve: el 10 de mayo de 1940, los ejércitos alemanes lanzan una ofensiva contra Francia a través de Bélgica y Paises Bajos. La exitosa estrategia de la Blitzkrieg hace que el día 14 las fuerzas aliadas comiencen a replegarse hacia el canal de la Mancha. 

Los británicos determinaron que su mejor opción era realizar una retirada a través del puerto más cercano, Dunkerque. Rodeada de humedales, la ciudad disponía de antiguas fortificaciones y, contando con la playa de arena de mayor longitud de Europa, permitiría la reunión de grandes grupos. En la zona, con un perímetro de unos 80 km, quedaron aislados británicos, los restos del ejército belga, y parte del ejército francés.

Gran Bretaña lanzó el día 26 la que se llamó Operación Dinamo, para rescatar a los soldados atrapados en las playas de Dunkerque. Pese a la creencia popular, esta operación fue llevada a cabo principalmente por la Royal Navy, quien perdió 6 destructores y sufrió daños en otros 25 durante la operación; ésta se hizo pública a partir del día 29, cuando los primeros voluntarios civiles se unieron a los buques de guerra, dando origen a la leyenda. 

En todo caso, gracias al esfuerzo realizado y a un periodo anormalmente tranquilo de las aguas del canal, el 2 de junio finalizó la operación; en total, se trasladó al Reino Unido a unos 338.000 soldados, de los cuales 229.000 eran británicos, y el resto, franceses y belgas.
Los soldados esperan formando filas para ser evacuados (Daily Mail)
En todo caso, tal como comenta nuevamente Max Hastings:
La leyenda de Dunkerque, como cualquier otro acontecimiento histórico de envergadura, no estuvo exenta de desdoro, y así, un número significativo de marinos británicos se negó a participar en la evacuación, incluidas la flota pesquera de la ciudad de Rye y algunas dotaciones de lanchas de socorro; otros, ya en suelo patrio, se excusaron de volver a zarpar una vez conocidos el caos de las playas y los bombardeos de la Luftwaffe. Aunque las más de las unidades combatientes conservaron su cohesión, no faltaron entre la tropa alteraciones disciplinarias que obligaron a algunos oficiales a echar mano a sus revólveres y aun a dispararlos. Los tres primeros días, los británicos se conformaron con sacar de allí a sus hombres, en tanto que los franceses mantuvieron el perímetro meridional sin que se les permitiera acceder a las embarcaciones. 
Existe también la leyenda de que el ejército alemán dejó escapar a los británicos, con el fin de pactar una paz separada con los mismos. Es una posibilidad que seguramente nunca podrá desmentirse ni confirmarse, pero parece más probable que las causas estén tanto en la necesidad de emplear las fuerzas de choque contra el resto del ejército francés, aún en activo, en lugar de contra uno en retirada, como en la ineptitud de Göring para dirigir la Luftwaffe, que tuvo en este episodio su primer encontronazo serio con la RAF.

El ejército británico salvó en la operación a sus integrantes, incluyendo a los imprescindibles mandos profesionales sobre los que construir nuevas unidades. Sin embargo, dejó atrás 64.000 vehículos, 76.000 toneladas de munición, 2.500 cañones y 400.000 toneladas de provisiones; el ejército de tierra británico tardó años en reponerse de tal varapalo. A esto fue preciso sumar que hubo "otro Dunkerque": tras la rendición de Francia, Gran Bretaña evacuó casi 200.000 militares más desde los puertos del norte de Francia, gracias a que la atención de la Wehrmacht estaba fijada en otros puntos. 

Lo que es innegable es que Churchill, en su primera operación al frente del gobierno, consiguió un gran éxito propagandístico vendiendo la humillante retirada como un prodigio de la logística, la determinación y el espíritu de unidad del pueblo británico, que tanta falta haría en los meses siguientes.
Imágenes de la evacuacion (Royal Scots 1940)
Crítica de la película

Lo bueno que tiene hacer una reseña como esta semanas despues del estreno es que ya cuenta uno con no hacerle spoiler a nadie. En todo caso, si alguien no la ha visto y quiere mantener la intriga (más allá, claro, de los hechos históricos), está a tiempo de retirarse, no me ofendo.

Lo primero es la impresión general de la película; se ha dicho que es la mejor película bélica de la historia, o la mejor película de Nolan. Discrepo de ambas afirmaciones. En el caso de la primera, porque a duras penas se la puede considerar una película bélica más allá del trasfondo. En el segundo, porque siendo una película muy buena, en mi opinión el señor Nolan ha firmado cosas aún mejores.

Igual alguien se está preguntando qué quiero decir con lo de que apenas puede considerarse una película bélica. No en vano, Nolan ataca por tierra, mar y aire, con tres historias convergentes (como siempre, magistral su sentido del tiempo), cada una con su propio ritmo. Pero, realmente, considero que es más una historia de terror ambientada en un episodio bélico (de modo similar al que la clásica Alien, el octavo pasajero es esencialmente una historia de terror ambientada en una estética de ficción científica). ¿Por qué? A mi entender hay varios motivos.
  • Se trata de una historia de supervivientes, y de los que intentan ayudarles a sobrevivir. Apenas hay momentos de combate, y son de pequeña escala (nada ni remotamente parecido al desembarco de Salvar al soldado Ryan, la continuidad de combates aéreos de La batalla de Inglaterra o momentos épicos como el Panzerlied de la floja La batalla de las Ardenas). Los soldados que esperan en Dunkerque están mucho más preocupados de escapar como sea que de grandes gestas. Tal vez la única parte de la historia que realmente mantiene una estética y una narración bélicas al uso es la de los aviadores.
  • No vemos nunca al monstruo, aunque sabemos que está ahí. Los ejércitos alemanes no aparecen en escena, aunque sabemos que tienen rodeados a los derrotados británicos. Se dejan notar a través de disparos, torpedos, ataques aéreos... pero no podemos ver jamás el rostro de los escasos alemanes que llegamos a ver, difuminados, o a bordo de sus aviones.
  • La música. Desasogante, gracias al aprovechamiento de la paradoja de Shepard por parte de Hans Zimmer, autor de la banda sonora. Omnipresente en toda la película, y en muchos momentos basados en un tictac que refuerza la sensación de opresión y de cuenta atrás.
Más allá de que nos pongamos puristas con su catalogación, hay algunos puntos realmente destacables de la película, además de los ya citados. Visualmente es un acierto total, y recoge perfectamente el espíritu que transmiten las fotografías tomadas durante la evacuación.
Comparativa entre un fotograma de la película y una fotografía real de la evacuación (ABC.es
¿Recoge fielmente la historia de aquellos días? En algunos puntos perfectamente, como la angustia por los soldados atrapados, el espíritu de sacrificio y ayuda demostrado por muchos de quienes acudieron en su rescate, algunos de los actos no muy nobles llevados a cabo por quienes sólo buscaban sobrevivir y cómo Churchill consiguió convertir la humillante derrota en victoria propagandística.

¿Carencias? También algunas. Por ejemplo, da la impresión de que no hubo apenas navíos militares implicados, o que la Luftwaffe atacaba con lo justo y esporádicamente. Desde Francia también se ha declarado que se ningunea su presencia en aquel episodio, defendiendo el perímetro asediado, lo cual es históricamente correcto. Igualmente, se ha criticado también la ausencia de soldados de otras razas, procedentes de las colonias.

En todo caso, y entroncando con lo que decíamos al principio de que los angloamericanos son los grandes narradores de la Segunda Guerra Mundial, lo son para bien y para mal. Aunque Francia tenga razón con los datos en la mano, Dunkerque siempre será un episodio de la historia británica (en este sentido, la verdadera ausencia en el film no es el ejército de Francia, sino la de las tropas coloniales del Imperio Británico). Si queremos otra visión en la gran pantalla, no lloremos porque cuentan con mejores medios y los ponen a servicio de su visión, intentemos igualarles. Claro que hay mucho camino que recorrer para poder presentar productos que igualen esta producción.
¿La última retirada británica de Europa? (Fe de Ratas)