jueves, 28 de septiembre de 2017

A mí solo me interesa la historia

Hablemos claro, los historiadores que salían de la facultad un par de décadas antes lo hacían mucho mejor preparados que nosotros. No es nuestra culpa pero sí nuestro hándicap. En los planes de estudio antiguos de Historia había parte de Historia del Arte y parte de Geografía, lo que les facilitaba una amplitud de miras que nuestros planes de estudio no nos han proporcionado.

¿Qué ha producido esta “especialización”? Pues que todos los de Humanidades, en general, hemos perdido muchas referencias. Si escucháis, reitero por lo general, a  un historiador del arte tiende a interpretar en exceso la obra de arte sin tener demasiado en cuenta el marco histórico y pasa lo mismo con los historiadores, que “si no tenemos fuentes”, no nos salimos de ahí. Pues hombre, ni tanto ni tan calvo. Y entonces sacamos a colación la famosa palabrita tan de moda ahora: transversalidad.

Más que nada porque a día de hoy ni un Historiador “a secas”, ni uno del Arte, tienen la capacidad para analizar en su conjunto -pongamos por caso- el Salón de Reinos del desaparecido Palacio del Buen Retiro. Y hablo de Arte pero tres cuartas de lo mismo pasa con la Literatura. Mucho Quijote “parriba y pabajo”, pero si no tenemos conocimientos más o menos sólidos sobre Literatura e Historia, mal vamos.
Portada del gran blog de Arte Algargos Arte.
Es decir, ahora mismo somos “super especialistas” en la Casa de no sé quién o en el periodo de no sé cuántos, pero por los laterales se nos escapan detalles no tan nimios a raudales. De nuevo, esta es mi opinión. Nos toca, por tanto, formarnos en esas disciplinas por nuestra cuenta y riesgo, tarea nada fácil dado que ya controlar nuestro propio campo de una manera más o menos efectiva ya es un reto de enormes proporciones. 

Aquí de nuevo me vino a salvar mi trayectoria laboral. Hablaremos a lo mejor algún día de eso, pero os animo a todos a, por lo menos un período, a salir al mundo laboral de la empresa privada. Escuela de muchas cosas y que te obliga a tantas otras. No me pienso ni mejor ni peor, más bien tiendo a lo segundo, que nadie. Pero, y esto es un hecho objetivo, trabajar en una librería durante diez años, a poco espabilado que sea uno como el que os escribe, te obliga a aprender sobre muchas materias que no son la tuya además de hacerte ver cómo funciona el mundo. Distribución, clientes, mundo editorial, etc.

Y sin duda lo que me hizo darme cuenta de mis enormes lagunas en otras materias fue cuando comencé a dar clase en centros culturales. El sueldo es el que es –corramos un tupido velo sobre ello-, lo que te obliga a coger clases de todo lo que te ofrezcan. Yo estoy a punto de lanzarme con el macramé por si me ofrecen la materia. Lo del zumba y el yoga lo tengo francamente complicado… pero que no me vea en la necesidad.

Creo recordar que la primera clase que me ofrecieron fue de Historia del Arte. No era manco en el instituto, pero eso, en el instituto y llevaba por lo menos siete años alejado del estudio del arte. Pues nada, a currárselo tocaba. Y el milagro se produjo. Dando clase me di cuenta de mil y un detalles que relacionaban el arte con la historia. Vale, todos lo sabemos, pero una cosa es saberlo y otra darse realmente cuenta. Un nuevo mundo de relaciones maravillosas se abría ante mí, además de la convicción de que era un analfabestia.

Poco después me ofrecieron clases de Historia de España y aquí también tocó currar. Seamos sinceros, nos vamos decantando por nuestra especialidad y acuérdate tú ahora de los iberos que viste en primero de carrera y “nunca más”. Yo odiaba el siglo XIX, puñetero siglo en España. No por razones políticas o de otra índole: es muy complejo y cambiante, un horror para estudiar. Oye, pues “obligado” por las circunstancias, me ha terminado interesado muchísimo. Además, me permite estar reciclando conocimientos de manera permanente.

Un año después o así me dijeron “¿puedes dar taller de literatura?”- no confundir con taller de lectura o clase de literatura. Puse mi cara de “tipo duro” y sonriendo de manera socarrona dije “por supuesto”. Cinco minutos después corría realmente aterrado a una librería en busca de material con el que trabajar porque, sinceramente, no tenía ni maldita idea de todo aquello. Oye, pues ya llevamos unos años y “ni tan mal”. No soy ni de lejos Cortázar dando clase, pero nos defendemos con dignidad. Preparar las clases me ha hecho reflexionar sobre la tarea de redacción a la que todo historiador se ve obligado. Por supuesto el ensayo es muy distinto de la literatura, pero escribir bien es escribir bien.

Y estas son algunas de las clases que dado. También me he visto envuelto en clases de “Conocer Madrid” y no sé qué cosas más que no cuento para no alargarme demasiado. Entiendo que hacer lo que yo hice está al alcance de casi todos. Es cuestión de ganas de currar, tiempo, y saber buscarte la vidilla buscando información, para lo que la carrera es una escuela fantástica. No hace falta ser Braudel, cosa que ni persigo ni pretendo y, seamos sinceros, está muy pero que muy lejos de mis posibilidades. Reconozco que si eres muy tímido y te da pavor hablar en público es un hándicap importante, pero piensa que eres historiador y que tarde o temprano lo de hablar en público te va a tocar.
Plaza Mayor de Madrid. Punto de visita obligado para los cursos de Conocer Madrid. Fuente: designapartments.es
Es obvio que todo esto tiene su “reverso tenebroso”, ganas en perspectiva pero pierdes en profundidad como no te andes con cuidado. Buscar el equilibrio sería lo adecuado, pero qué difícil es eso. Soy muy consciente de mis limitaciones y fortalezas. No soy, en lenguaje ciclista, el mejor contrarrelojista o sprinter o llaneador, pero me defiendo dignamente en todas las especialidades.

Aquí debes hacer un trabajo personal de conocerte a ti mismo y analizar tus pros y contras. También debes analizar tus lagunas en Arte, Historia, Filosofía o Literatura, canónicamente las conocidas como “ciencias auxiliares” y ver qué te puede servir para enriquecer tu discurso histórico. Por cierto, eso de ciencias auxiliares también daría para mucho. Siempre me ha parecido curioso…

En definitiva, siempre seremos aprendices, siempre habrá algo por estudiar y, parafraseando a Gladiator, si un día vais por la vida y no tenéis curiosidad, “no os preocupéis. Estaréis en el Elíseo, porque ya habréis muerto." Froome no termina de entender esta frase…

Un saludo a todos.

lunes, 25 de septiembre de 2017

Historia y mito: Basque Code Talkers en la Segunda Guerra Mundial

Mitología, s. Conjunto de creencias de un pueblo primitivo relativas a su origen, héroes y dioses, por oposición a la historia verdadera, que inventa más tarde.
Diccionario del diablo, Ambrose Bierce

En 2002, Nicolas Cage protagonizó la película Windtalkers, donde se narraba la intervención de los indios navajos en las batallas del Pacífico de la Segunda Guerra Mundial, como operadores de radio, ya que su lengua materna resultaría totalmente indescifrable para los japoneses en caso de que interceptasen la comunicación.

Más allá de la calidad de la cinta, es cierto que los indios navajos realizaron este papel para comunicaciones de combate (obviamente, para comunicaciones a larga distancia el ejército de EEUU contaba con otros medios); en 1968 se desclasificó como secreto, y en 2001 se otorgó la medalla de honor del Congreso a los "code talkers".
Los code talkers navajos supervivientes en 2001 (Daily Mail)
La cuestión es que, durante mucho tiempo, se ha dicho que previamente a los navajos, los vascos ejercieron un rol similar, durante breve tiempo, liderados por el capitán Frank Carranza y el teniente Nemesio Aguirre. Incluso el almirante Nimitz habría recibido las palabras en euskera Sagarra Eragintza zazpi (Operación Apple a las siete) para informarles sobre el ataque a las Islas Salomón, y la la orden de desembarco en Guadalcanal, el 7 de agosto de 1942, habría sido Egon arretaz egunari (Atentos al día X). El ejército de EEUU habrían abandonado el uso del euskera ya que la presencia de jesuitas de origen vasco en el territorio japonés habría puesto en riesgo mantener el código.

Sin embargo, Pedro J. Oiarzabal y Guillermo Tabernilla desmienten este mito en el número El enigma del mito y la historia: Basque Code Talkers en la Segunda Guerra Mundial, de Saibigain, revista digital de la Asociación Sancho de Beurko. Tal como cuenta la revista, Oiarzabal comenzó su investigación al respecto simplemente buscando las fuentes primarias de una historia bien conocida... para ratificar que no había evidencias de ningún tipo sobre el mismo, ni sobre la existencia de Carranza y Aguirre.

Pero, ¿cómo es posible, pues, que este mito se haya creado en tiempos tan recientes y se mantenga durante décadas? Se debe, en parte, y tal como postulan en el estudio, a que a priori es una posibilidad que nos suena plausible: como "vasco consorte" les aseguro que es una lengua totalmente ininteligible a oídos profanos, al no pertenecer ni siquiera a la familia de las lengua indoeuropeas.

Y en parte a que a los nacionalismos, tanto vasco como español, de aquellos años, les interesaba mantener el mismo: al primero envolviendo a Carranza en la ikurriña y un emblema de la cultura vasca como es, claro, el euskera, y el segundo españolizando el mito y entroncando las gestas de estos vascos en el Pacífico con las de Elcano o Urdaneta. De hecho, la primera fuente que registra el mito, en 1952, es la versión mexicana de Euzko Deya (revista asociada al Partido Nacionalista Vasco que se continuó publicando por los exiliados); la información fue replicada poco poco después por la Revista General de Marina.
Desembarco de marines en Guadalcanal (Warfare History Network)
Sin embargo, hay un motivo de los que exponen Oiarzabal y Tabernilla que, bien pensado, nos hace caer en la cuenta de la poca verosimilitud del mito, y es que el euskera nunca ha sido el lenguaje de un pueblo aislado, y menos desde la llamada diáspora vasca. Más allá de la presencia de jesuitas y marineros vascos (además de descendientes de emigrantes), en el contexto de la Guerra Civil y la Segunda Guerra Mundial encontramos el euskera en ambos bandos, tanto el Aliado (vasco-americanos, exiliados españoles y maquis) como en el Eje (franquistas y en la Francia ocupada).

Pero el mito nace en tierra fértil, la del juego de ajedrez que era el espionaje durante los años de la Segunda Guerra Mundial. Tras la Guerra Civil española y la conquista de Francia por el ejército alemán, la frontera francoespañola era una zona realmente interesante a controlar, en parte por las estratégicas exportaciones de wolframio realizadas a Alemania a través de la misma. El SVI (Servicio Vasco de Información) había establecido, dirigida por Pepe Michelena, una importante red de información que llamó enseguida la atención del MI6 británico y el OSS (Office of Strategic Services), antecedente de la CIA.

Así pues, dentro de ese contexto, Carranza podría ser un nombre en clave asociado a distintas acciones de espionaje en la zona por la OSS, organización que tuvo bastante peso en la zona durante la guerra y los primeros años de posguerra. El relato del uso del euskera en el Pacífico sería una cobertura de otras operaciones reales asociadas al personaje de Carranza, creado como representante aliado de la cultura vasca y, por tanto, asociado a la propaganda.

Más allá del mito, la historia real nos habla de algunas operaciones realizadas por fuerzas paramilitares vascas bajo el auspicio de la OSS; la más importante sería la operación Airedale al final de la guerra, con 115 participantes, con el objetivo de realizar misiones de sabotaje táctico tras las lineas defensivas alemanas, pero que finalmente no se llevó a cabo. 
Todos los miembros de la Operación Airedale posan para el fotógrafo en la Abadía des Vaux de Cernay–la–Ville en el verano de 1945 (Fondo Carlos Blasco, AHE)
Si quieren saber más sobre el tema, dejando aparte que nunca existieron los Haizearen solaskideak, pues no duden en recurrir a Saibigain, sin duda nos seguirá trayendo números muy interesantes.

jueves, 21 de septiembre de 2017

Experiencia 'escape room' con Canal Historia. ¡Dando esquinazo al Destripador!

Archivo propio.
Últimamente quizá hayáis visto entre las publicaciones de vuestros contactos de Facebook más 'aventureros' una foto donde, junto a un buen grupo de amigos, celebran haber salvado al planeta de un apocalipsis zombie, entre otras épicas hazañas. Y es que el ansia de emociones fuertes está llevando a mucha gente a encerrarse en habitaciones por todo el mundo. No nos estamos volviendo locos (al menos, no del todo), se trata del fenómeno 'escape room': un juego de escapismo donde se encierra a entre 2 y 6 participantes en un espacio físico, debiendo ser capaces de resolver con ingenio una serie de enigmas o rompecabezas para lograr salir de la habitación, normalmente en no más de 60 minutos.


Aunque el invento en cuestión tiene su origen en los 80 dentro del campo del videojuego, no se puso de moda a nivel mundial hasta 2006. Fue entonces cuando en Japón y Estados Unidos comenzaba a ensayarse el formato que hoy conocemos. Uno de los primeros ejemplos se creó precisamente en el corazón de Silicon Valley (California), donde un grupo de programadores alumbró Origen, escape room basado en algunos de los más famosos casos de las novelas de Agatha Christie. Sin duda, una buena manera de descargar estrés en el trabajo entre café y café.

Y de ahí a Europa alrededor de 2011, con Hungría y su franquicia ParaPark como punta de lanza. Como buenos amantes de toda 'burbuja' que se precie, en España ya tenemos más de 400 empresas dedicadas a ello, que ofrecen cientos de propuestas diferentes por hasta 140 ciudades de nuestra geografía. La palma se la lleva Barcelona, aunque sólo en los últimos tres años se han abierto en Madrid más de una docena de locales dedicados a este negocio en auge. A dichas salas acuden turistas, pero también grupos de gente del propio entorno en busca de una forma alternativa de ocio más allá de la típica quedada más copas, sin perder de vista la creciente oferta dirigida a familias con niños, celebración de cumpleaños, despedidas de soltero/a o team building para empresas. 

Las salas van variando según su temática, normalmente 'siniestra' y que bebe mucho de los géneros de misterio, thriller o terror: naves espaciales a la deriva, cárceles, búnkeres, o el laboratorio de un científico loco cualquiera son algunos de los diferentes 'apocalipsis' a los que podemos enfrentarnos. Por ello, no es extraño que buena parte de esta oferta esté inspirada muchas veces en episodios o personajes históricos especialmente truculentos. Es el caso de la nueva escape room a través de la cual Canal Historia está promocionando una de sus nuevas series: la investigación en torno a H. H. Holmes, el denominado primer asesino en serie de Estados Unidos.


Totalmente ajenas al fenómeno, fuimos amablemente invitadas* el pasado viernes por Canal Historia y Crimen + Investigación a probar la experiencia en ParaPark Madrid junto a otra pareja de chicas con las que tuvimos que infiltrarnos como periodistas en el 'Hotel de los Horrores' que el susodicho Holmes levantó con arreglo a la Exposición Universal de Chicago (1893). Al llegar nos pusieron un vídeo introductorio y las guías nos explicaron las reglas antes de bajar a la habitación con una inmersiva decoración al más puro estilo decimonónico. 

Como es natural, para no estropear la experiencia no os podemos contar pormenorizadamente en qué consistió cada una de las pruebas del juego, aunque sí que logramos salir a 8 minutos de que se agotase el tiempo, encontrando una dificultad y duración accesibles. No aparecen monstruos ni 'sustos'. Nada de fuerza bruta ni necesidad de un CV de infarto: tan sólo se requiere una pequeña dosis de lógica y unas buenas capacidades de observación y deducción. La negociación y el trabajo en equipo también son fundamentales, ya que nos permitirán ahorrar tiempo en las tareas. Cuidado, porque cometer un error al introducir las claves nos puede costar preciosos minutos. Vergüenza fuera a la hora de revolver paredes y mobiliario en busca de pistas que nos permitan cumplir el objetivo marcado.
Desarrollo de una escape room tradicional (La Taberna de Brottor)
En fin: que salimos encantadas y con ganas de repetir. Y es que dicen que esto de las escape rooms es como lo de los tatuajes, que da 'mono'. Así que ya estamos buscando más escapismo en clave histórica y hemos visto que hay propuestas serias y muy interesantes: recrear la Leyenda de la Campana en Huesca, escapar de un búnker original de la Guerra Civil Española en Madrid o hasta librarnos de una acusación de brujería.

¿Os parece una buena manera de acercar la Historia? ¿Cuáles nos recomendaríais vosotros? 

* Agradecimientos especiales a José Jiménez (Canal Historia + Crimen e Investigación).

lunes, 18 de septiembre de 2017

Licencia Histórica, sexta temporada

¿Os acordáis de aquellos veranos cuando éramos pequeños? Parecían eternos, incluso nos entraban ganas de volver al colegio. ¡Qué tiempos! Ahora los veranos son un suspiro entre maratonianos cursos, que te dejan sin aire y neuronas, y cuando comienzas a coger aire, vuelta a empezar. Aquí estamos de nuevo, abriendo el curso 2017/2018.

Ya ni recordaba de cuántos años llevamos, he tenido que mirarlo, desde el 2011 que se dice pronto. Parece que fue ayer, pero si lo piensas por un momento te das cuenta de todas las peleas, de todas las guerras libradas y gracias que seguimos en la lucha. Mientras tengamos salud, el resto se pelea.

Os dejé el año pasado a las puertas de defender mi tesis y la cosa fue bien, menuda losa me he quitado de encima. En cuanto cuelguen la tesis en TESEO lo anunciaré. Lo disfruté y todo lo que queráis, pero pensar a volver empezar me produce pánico. Eso sí, me he pasado años con la cantinela de "¿cuándo acabas? y ahora me pregunto que qué acabo, porque ahora la cantinela es "acredítate". Sueño con la ANECA. Hace años que me di cuenta que esto es un continuo. Y cuando te acredites algo vendrá...

Vuelta al tajo. Sexta temporada de Licencia Histórica. Fuente: Generadormemes.com
Fuente: Generadormemes.com
Sí que comienzo a ver cambios, hay más oportunidades, te van llamando... Por ahora proyectos y actividades que no está en mi mano anunciar, por eso no puedo decir muy bien qué vamos a ofrecer éste año en Licencia Histórica. Por supuesto hay una base, pero éste año habrá un alto porcentaje de actualidad. Miriam va ampliando su radio de acción y nos informará sobre congresos entre otras cosas. Iris, siempre buscando experiencias nuevas, nos hará principalmente reportajes de sus experiencias en actividades relacionadas con la historia. El jueves lo comprobaréis.

A Juan éste año le dejamos en la retaguardia, pues su carrera profesional así lo exige. Le tendremos, como siempre, de ángel guardián y nos visitará al menos una vez al mes. De todas maneras hemos lanzado una encuesta en Twitter, podéis acceder desde aquí,  para que opinéis qué es lo que os gustaría leer.

Vuelta al tajo. Sexta temporada de Licencia Histórica. Captura de pantalla del Twitter de Licencia Histórica de la encuenta que hemos lanzado. Situación de la misma a las 00:50 del 18/9/2017
Captura de pantalla del Twitter de Licencia Histórica de la encuesta que hemos lanzado. Situación de la misma a las 00:50 del 18/9/2017
Bueno, "en resumiendo", año de mucha actividad y sobre todo de sorpresas que esperemos disfrutéis con nosotros. Atentos porque las novedades serán muchas y esperamos vuestra complicidad y comentarios. ¡Os esperamos!

PD: Ya que cerramos el curso anterior hablando de ciclismo, no me puedo resistir a poner una foto de Alberto Contador en el comienzo de éste. ¡Qué Vuelta a España! Hacía décadas que no se veía nada igual. He disfrutado como no podéis imaginar. Como ya te dijeron muchos en la carretera."'¡Gracias Alberto!" ¡Que no todo es Historia y menos en verano!
Vuelta al tajo. Sexta temporada de Licencia Histórica. Vuelta al tajo. Sexta temporada de Licencia Histórica Alberto Contador celebra su victoria en la ya mítica cima del Angliru en Asturias. Fuente: Capital Deporte
Alberto Contador celebra su victoria en la ya mítica cima del Angliru en Asturias. Fuente: Capital Deporte