lunes, 30 de octubre de 2017

Publicación de "La mujer frente a la Inquisición en España"

Portada de La mujer frente a la Inquisición en España.
Fuente: Academia del Hispanismo.
Me es grato anunciaros que acaba de ponerse a la venta el libro titulado Mulieres Inquisitionis. La mujer frente a la Inquisición en España. El volumen ha sido editado por María Jesús Zamora Calvo y publicado bajo el sello editorial Academia del Hispanismo

La editora presenta el libro con las siguientes palabras: 

Todo lo que atañe a la Inquisición en España queda envuelto por un halo de misterio, atracción y morbo. Y si en este ambiente focalizamos nuestra atención en los personajes femeninos que fueron procesados, nuestra curiosidad aumenta al recrear un escenario en el que el gran aparato inquisitorial debora a una mujer debilitada, menoscabada y frágil. 

Es necesario controlar nuestra imaginación al respecto y basarnos en datos y análisis objetivos para formarnos una opinión más ajustada a la realidad de los hechos. Por ello, en este libro nos hemos esforzado en ofrecer estudios serios, rigurosos y ecuánimes sobre la situación que vivió la mujer procesada por la Inquisición española. 

En la silueta de aquellas mujeres sometidas a denuncia anónima, encarcelamiento secreto, interrogatorios persistentes y sentencia casi siempre condenatoria, se proyecta la sombra de la misoginia, el rechazo, la marginación y también el deseo de ocultar y acallar realidades que no encajan en ese momento histórico, como el lesbianismo o la transexualidad. En un mundo como el de la Inquisición, en el que todo queda jerarquizado, escrupulosamente calculado bajo medidas dictaminadas por hombres, cuando una mujer entra en este organismo queda sometida a sus leyes, sus castigos y sus juicios, con el daño y el detrimento que ello supone a la condición femenina, tal y como intentaremos mostrar a lo largo de los capítulos que les ofrecemos.

Portada de Espejo de brujas. Fuente: Abada.
En el mismo podréis encontrar trabajos de grandes especialistas como Rafael Mérida Jiménez, Adelina Sarrión o Beatriz Moncó. Tengo el inmenso honor de participar en el mismo con el artículo «Eleno de Céspedes. Una cirujana morisca ante la Inquisición». Aquellos que sigan mi trabajo sabrán que no es la primera vez que me acerco a la figura de Elena de Céspedes. En el volumen Espejo de brujas. Mujeres transgresoras a través de la historia, publicado en el 2012, se incluía mi trabajo «Eleno de Céspedes: el cóncavo reflejo de la Historia.»

En el mismo me introducía en la espinosa cuestión sobre su verdadero sexo y su juicio inquisitorial en su doble vertiente; acusación y defensa. En la estrategia de defensa de Elena, que podéis ver en la carta que ya publicamos en el blog en la entrada Transcripción de una carta de Eleno de Céspedes, hermafrodita y médico acusado de pacto diabólico en el s. XVI, se advierten los enormes conocimientos de Elena en cuestión de medicina. 

Cuando terminé el primer artículo, la cuestión de la sexualidad quedó para mí en un segundo plano pareciéndome mucho más fascinante el dilucidar o analizar cómo una mujer llegó a ser médico y cirujano en el siglo XVI. Fruto de éste empeño, y cinco años después, tempus fugit pero no veas cómo, nace el trabajo que se publica en el volumen  Mulieres Inquisitionis. La mujer frente a la Inquisición en España

Soy poco dado a la egolatría y hablar de "mi artículo"  a lo Umbral pues, qué deciros, no me sale. Prefiero presentaros el mismo para que sepáis de su existencia, para que aquellos que estén interesados conozcan la referencia y poco más. Por supuesto reseñaré la obra completa cuando tenga el volumen en mis manos y avisaremos de la presentación del mismo. Ya estamos trabajando en ello, os mantendremos informados. 

Un saludo.


Fuente: memegenerator.net

jueves, 26 de octubre de 2017

La sabiduría es un GRADO: ¿Estudias Historia? ¡Qué bonito! No hay mucho trabajo, ¿verdad?

Artículo-colaboración de Sofía Barrios (@ViridisOculos)

Como estudiante de Historia, no sabría decir la cantidad de veces que he oído esa frase o alguna que se le parezca. Antes de entrar en la universidad, en aquella lejana época en la que en el colegio hablábamos sobre carreras, siempre había alguna compañera (de ciencias) que decía “Pues te vas a morir de hambre” con una sonrisa de superioridad porque claro, ella, como estudiante del itinerario biosanitario, tendría toda la comida que pudiera querer. Alguna, tras semejante afirmación, podía acobardarse y decidir decantarse por alguna carrera “seria” y “con futuro”, como Derecho o ADE. Las que nos manteníamos fuertes en nuestra posición pensábamos que no escucharíamos frases similares en la universidad. Qué equivocadas estábamos… 

Recuerdo perfectamente el primer día de universidad. Uno de los profesores más importantes del departamento nos dio una charla que quizás pretendía ser motivadora (no lo fue) en la que nos decía cómo debíamos considerarnos algo así como la élite de la facultad. A estudiar Historia, decía, solo vienen los mejores. “No es cierto lo que se dice de que no hay apenas trabajo para nosotros. Sin embargo, el que hay no está bien pagado y puede que paséis hambre”. Con esta frase nos quedamos todos atónitos. ¿Qué pretende este hombre?, pensábamos. ¿Quiere que nos vayamos? ¿Es una prueba para ver si realmente tenemos vocación? Si el propio profesor nos dice esto, ¿cómo vamos a defender nuestra postura ante aquellos que nos dicen lo mismo fuera? Y, con esa incógnita, el profesor se marchó, todo contento por habernos dejado así. 
Pues empezamos bien...
A lo largo de la carrera, nos hemos encontrado con muchos profesores que no están especialmente de acuerdo con la afirmación del primer profesor: “No le hagáis ni caso. Hay trabajos, algunos incluso bien pagados, pero para llegar a ellos tendréis que ser los mejores”. Esta frase, en vez de consolarme, me provocó angustia. Somos muy pocos en clase: si debemos ser los mejores, lo natural sería que hubiera una competitividad que eliminase por completo el compañerismo. Pues bien, en nuestro caso, esa competitividad está ausente casi por completo. No he visto nunca a ningún compañero que se niegue a pasar sus apuntes, ni a ayudar con trabajos, a pasarlos cuando fuera necesario… Tenemos, incluso, una carpeta compartida en Internet para ir colgando todo lo que pensemos que puede ayudar a los demás. Según he ido comprobando, por experiencia y por hablarlo con algunos profesores, no es un caso habitual. En otros cursos, los alumnos no se ayudan entre ellos; si uno falta, tienen que insistir para que le pasen los apuntes y, a la hora de hacer trabajos en equipo, son lo más innoble que uno pueda imaginar. En ese sentido, me siento muy orgullosa y agradecida de mi clase.
Historiadores en "Modo Berserker".
Pero al margen de todas las clases y lecciones, los profesores, en su mayoría, intentan inculcarnos una idea: la divulgación es el mal. Cada vez que lo escucho, yo, ferviente defensora de la divulgación histórica, me indigno. ¿Por qué es menos válido escribir para las masas que escribir para que me lean unos pocos que ya saben lo que voy a decir? ¿No será mejor llevar la historia a la gente a la que le puede gustar, en un formato amable y entretenido, en vez de aburridos tomos en los que se multiplican los datos sin ningún orden aparente? La eterna discusión. He encontrado, sin embargo, algún profesor esporádico que me anima en mi cruzada. “Necesitamos más historiadores como tú, que estén dispuestos a llevar la historia a la gente corriente”. Y yo, a pesar de tener todo en mi contra, me mantengo firme en mi idea. 
¿Quién no querría ser como Suzannah Lipscomb, o Mary Beard? GOALS. <3
A pesar de que los profesores son, en su mayoría, muy cerrados en muchos sentidos, he de admitir que la mayoría son maravillosos. Creo que en muy pocas carreras se puede encontrar algún docente tan entregado a su trabajo como en Historia. Al ser tan vocacional, si dan clase es porque realmente les gusta. He tenido profesores realmente magníficos, que han conseguido que mis gustos cambien de una época de la historia a otra. Cuando entré en la universidad, mi gran pasión era la Historia Moderna. Al terminar primero, yo quería ser experta en el Imperio Romano. En segundo tuve al mejor profesor que he tenido nunca y que tendré jamás. Es el típico genio desordenado que necesita un esquema para ordenar sus clases, pero no para recordar nada. Una enciclopedia andante que lo sabe todo y lo expresa de tal forma que interesa hasta a los que no les gusta la historia medieval. Es por él, de hecho, que estoy haciendo el TFG de Medieval. En tercero, tuvimos otro profesor muy similar, pero no consiguió llevarme de nuevo a la Historia Moderna. Aquí tenéis una medievalista a la que no se le podrá cambiar de idea gracias a un magnífico profesor.

La docencia es, al fin y al cabo, una de las salidas que más nos recomiendan, debido a que, como somos historiadores, nuestro deber es contar estas historias. A la hora de narrar dichos sucesos, todo historiador se encontrará alguna vez en su vida con un representante de tres grupos bien diferenciados. El primer grupo lo conforman aquellos que pretenden que lo sepas todo por estudiar Historia. Y no. Lo siento. No sé quién fue el tercer monarca de la dinastía Ming y no por ello significa que no haya aprendido nada. El segundo grupo es aquel que cuestiona tus conocimientos y considera que haber estudiado Historia no implica que sepas las cosas y no duda en corregirte o, directamente, decirte que tus datos son falsos. El tercer grupo, sin embargo, lo ocupan aquellas personas que te piden que les lleves a museos o palacios, que te escuchan con atención, que te preguntan y respetan tus conocimientos, igual que se respeta a un estudiante de derecho o de medicina. Como siempre me han dicho, la Historia tiene su parte buena y su parte mala: la mala, que siempre habrá alguien dispuesto a corregirte y la buena, lo gratificante que es tener a alguien escuchando cómo hablas. 

Con todo lo bueno y lo malo, ahora que estoy terminando el grado, me llevo muchas lecciones aprendidas. Una de ellas, la más básica que aprendí en primero, es saber que uno puede escribir a profesionales de la disciplina para pedirles ayuda sobre sus investigaciones, porque estarán encantados de ayudar. Otra, nunca meterse en temas de la Guerra Civil. Si lo haces, te metes en un berenjenal del que no saldrás bien parado, tengas la ideología que tengas. 
La más importante, para mí, es mantener el compañerismo. No importa si hay poco trabajo, si en el fondo estamos compitiendo entre todos. No podemos pisotearnos los unos a los otros, porque vamos a ser compañeros de profesión, en el futuro trabajaremos juntos y será mucho más fácil (y productivo) hacerlo si nuestra relación se basa en el compañerismo. Todo esto me hace no arrepentirme de haber elegido Historia porque, a pesar de tener “pocas salidas” y “no muy bien remuneradas” es tan bonito que me ha sido imposible resistirme.

Artículo-colaboración de Sofía Barrios (@ViridisOculos)

lunes, 23 de octubre de 2017

Dunkerque: la operación Dinamo contada por Christopher Nolan

El éxito es aprender a ir de fracaso en fracaso sin desesperarse.
Winston Churchill

Cuando me enteré de que en este 2017 Christopher Nolan iba a firmar una cinta llamada Dunkerque, narrando la operación Dinamo que llevó a cabo la célebre evacuación durante la Segunda Guerra Mundial, no pude menos que emocionarme, puesto que se trata de uno de mis directores predilectos, y todo aquello que tenga que ver con dicho conflicto es uno de mis vicios.

Lógicamente, el primer punto para realizar cualquier crítica sobre la cinta, es documentarse sobre los hechos que narra, y, por tanto, tocó tirar de biblioteca. Especialmente de, como habitualmente, Max Hastings, a través de Se desataron todos los infiernos, ya que resulta particularmente interesante como "tumbamitos". En sus propias palabras:
Las acciones del reducido contingente británico y su escape de Dunkerque han recibido una atención desproporcionada por parte de la historia. Los alemanes tenían por objetivo principal la derrota del ejército francés, que constituía, con diferencia, el obstáculo más formidable de cuantos tenía delante la Wehrmacht. Las fuerzas del Reino Unido representaron un papel secundario, y en particular los primeros días, apenas se atrajo la atención de un número modesto de unidades alemanas de aire y tierra.
Cartel de la película Dunkerque (Sensacine)
El arte de vencer se aprende en las derrotas

Los británicos cuentan a su favor con una visión de si mismos muy favorable, y son en buena medida los historiadores angloamericanos quienes han escrito la Historia de los grandes conflictos del siglo XX; en buena medida, claro, por constituir el bando ganador. Es por tanto uno de los motivos por los que son capaces de vender como una victoria una retirada donde la BEF (British Expeditionary Force) resultó humillada ante el increíble empuje de los ejércitos de Hitler.

Recordemos los hechos de forma breve: el 10 de mayo de 1940, los ejércitos alemanes lanzan una ofensiva contra Francia a través de Bélgica y Paises Bajos. La exitosa estrategia de la Blitzkrieg hace que el día 14 las fuerzas aliadas comiencen a replegarse hacia el canal de la Mancha. 

Los británicos determinaron que su mejor opción era realizar una retirada a través del puerto más cercano, Dunkerque. Rodeada de humedales, la ciudad disponía de antiguas fortificaciones y, contando con la playa de arena de mayor longitud de Europa, permitiría la reunión de grandes grupos. En la zona, con un perímetro de unos 80 km, quedaron aislados británicos, los restos del ejército belga, y parte del ejército francés.

Gran Bretaña lanzó el día 26 la que se llamó Operación Dinamo, para rescatar a los soldados atrapados en las playas de Dunkerque. Pese a la creencia popular, esta operación fue llevada a cabo principalmente por la Royal Navy, quien perdió 6 destructores y sufrió daños en otros 25 durante la operación; ésta se hizo pública a partir del día 29, cuando los primeros voluntarios civiles se unieron a los buques de guerra, dando origen a la leyenda. 

En todo caso, gracias al esfuerzo realizado y a un periodo anormalmente tranquilo de las aguas del canal, el 2 de junio finalizó la operación; en total, se trasladó al Reino Unido a unos 338.000 soldados, de los cuales 229.000 eran británicos, y el resto, franceses y belgas.
Los soldados esperan formando filas para ser evacuados (Daily Mail)
En todo caso, tal como comenta nuevamente Max Hastings:
La leyenda de Dunkerque, como cualquier otro acontecimiento histórico de envergadura, no estuvo exenta de desdoro, y así, un número significativo de marinos británicos se negó a participar en la evacuación, incluidas la flota pesquera de la ciudad de Rye y algunas dotaciones de lanchas de socorro; otros, ya en suelo patrio, se excusaron de volver a zarpar una vez conocidos el caos de las playas y los bombardeos de la Luftwaffe. Aunque las más de las unidades combatientes conservaron su cohesión, no faltaron entre la tropa alteraciones disciplinarias que obligaron a algunos oficiales a echar mano a sus revólveres y aun a dispararlos. Los tres primeros días, los británicos se conformaron con sacar de allí a sus hombres, en tanto que los franceses mantuvieron el perímetro meridional sin que se les permitiera acceder a las embarcaciones. 
Existe también la leyenda de que el ejército alemán dejó escapar a los británicos, con el fin de pactar una paz separada con los mismos. Es una posibilidad que seguramente nunca podrá desmentirse ni confirmarse, pero parece más probable que las causas estén tanto en la necesidad de emplear las fuerzas de choque contra el resto del ejército francés, aún en activo, en lugar de contra uno en retirada, como en la ineptitud de Göring para dirigir la Luftwaffe, que tuvo en este episodio su primer encontronazo serio con la RAF.

El ejército británico salvó en la operación a sus integrantes, incluyendo a los imprescindibles mandos profesionales sobre los que construir nuevas unidades. Sin embargo, dejó atrás 64.000 vehículos, 76.000 toneladas de munición, 2.500 cañones y 400.000 toneladas de provisiones; el ejército de tierra británico tardó años en reponerse de tal varapalo. A esto fue preciso sumar que hubo "otro Dunkerque": tras la rendición de Francia, Gran Bretaña evacuó casi 200.000 militares más desde los puertos del norte de Francia, gracias a que la atención de la Wehrmacht estaba fijada en otros puntos. 

Lo que es innegable es que Churchill, en su primera operación al frente del gobierno, consiguió un gran éxito propagandístico vendiendo la humillante retirada como un prodigio de la logística, la determinación y el espíritu de unidad del pueblo británico, que tanta falta haría en los meses siguientes.
Imágenes de la evacuacion (Royal Scots 1940)
Crítica de la película

Lo bueno que tiene hacer una reseña como esta semanas despues del estreno es que ya cuenta uno con no hacerle spoiler a nadie. En todo caso, si alguien no la ha visto y quiere mantener la intriga (más allá, claro, de los hechos históricos), está a tiempo de retirarse, no me ofendo.

Lo primero es la impresión general de la película; se ha dicho que es la mejor película bélica de la historia, o la mejor película de Nolan. Discrepo de ambas afirmaciones. En el caso de la primera, porque a duras penas se la puede considerar una película bélica más allá del trasfondo. En el segundo, porque siendo una película muy buena, en mi opinión el señor Nolan ha firmado cosas aún mejores.

Igual alguien se está preguntando qué quiero decir con lo de que apenas puede considerarse una película bélica. No en vano, Nolan ataca por tierra, mar y aire, con tres historias convergentes (como siempre, magistral su sentido del tiempo), cada una con su propio ritmo. Pero, realmente, considero que es más una historia de terror ambientada en un episodio bélico (de modo similar al que la clásica Alien, el octavo pasajero es esencialmente una historia de terror ambientada en una estética de ficción científica). ¿Por qué? A mi entender hay varios motivos.
  • Se trata de una historia de supervivientes, y de los que intentan ayudarles a sobrevivir. Apenas hay momentos de combate, y son de pequeña escala (nada ni remotamente parecido al desembarco de Salvar al soldado Ryan, la continuidad de combates aéreos de La batalla de Inglaterra o momentos épicos como el Panzerlied de la floja La batalla de las Ardenas). Los soldados que esperan en Dunkerque están mucho más preocupados de escapar como sea que de grandes gestas. Tal vez la única parte de la historia que realmente mantiene una estética y una narración bélicas al uso es la de los aviadores.
  • No vemos nunca al monstruo, aunque sabemos que está ahí. Los ejércitos alemanes no aparecen en escena, aunque sabemos que tienen rodeados a los derrotados británicos. Se dejan notar a través de disparos, torpedos, ataques aéreos... pero no podemos ver jamás el rostro de los escasos alemanes que llegamos a ver, difuminados, o a bordo de sus aviones.
  • La música. Desasogante, gracias al aprovechamiento de la paradoja de Shepard por parte de Hans Zimmer, autor de la banda sonora. Omnipresente en toda la película, y en muchos momentos basados en un tictac que refuerza la sensación de opresión y de cuenta atrás.
Más allá de que nos pongamos puristas con su catalogación, hay algunos puntos realmente destacables de la película, además de los ya citados. Visualmente es un acierto total, y recoge perfectamente el espíritu que transmiten las fotografías tomadas durante la evacuación.
Comparativa entre un fotograma de la película y una fotografía real de la evacuación (ABC.es
¿Recoge fielmente la historia de aquellos días? En algunos puntos perfectamente, como la angustia por los soldados atrapados, el espíritu de sacrificio y ayuda demostrado por muchos de quienes acudieron en su rescate, algunos de los actos no muy nobles llevados a cabo por quienes sólo buscaban sobrevivir y cómo Churchill consiguió convertir la humillante derrota en victoria propagandística.

¿Carencias? También algunas. Por ejemplo, da la impresión de que no hubo apenas navíos militares implicados, o que la Luftwaffe atacaba con lo justo y esporádicamente. Desde Francia también se ha declarado que se ningunea su presencia en aquel episodio, defendiendo el perímetro asediado, lo cual es históricamente correcto. Igualmente, se ha criticado también la ausencia de soldados de otras razas, procedentes de las colonias.

En todo caso, y entroncando con lo que decíamos al principio de que los angloamericanos son los grandes narradores de la Segunda Guerra Mundial, lo son para bien y para mal. Aunque Francia tenga razón con los datos en la mano, Dunkerque siempre será un episodio de la historia británica (en este sentido, la verdadera ausencia en el film no es el ejército de Francia, sino la de las tropas coloniales del Imperio Británico). Si queremos otra visión en la gran pantalla, no lloremos porque cuentan con mejores medios y los ponen a servicio de su visión, intentemos igualarles. Claro que hay mucho camino que recorrer para poder presentar productos que igualen esta producción.
¿La última retirada británica de Europa? (Fe de Ratas)

jueves, 19 de octubre de 2017

Reseña de Pompeya. Historia y leyenda de una ciudad romana de Mary Beard.

Portada del libro. Fuente: Amazon
Debo reconocer que cuando me regalaron el libro de Pompeya. Historia y leyenda de una ciudad romana de Mary Beard, lo primero que me vino a la cabeza fue; “vale, otro libro sobre la destrucción de Pompeya”. 

Tampoco es que supiera mucho de la autora salvo que le habían concedido el Premio Príncipe de Asturias y poco más. Sí que es cierto que me había llegado que era una gran divulgadora, muy accesible y con un excelente sentido del humor. Además es muy activa en RRSS,  a pesar de los ataques que sufre en ocasiones, como ha ocurrido recientemente con el tema de la diversidad étnica en la Britania romana.

En cuanto al libro del que tratamos, la verdad es que estoy un poco cansado de la historia de la erupción y de escuchar historias escabrosas sobre la gente que acabó su vida de manera tan cruel. 

También es verdad que el libro venía de unas personas en las que confío mucho, por lo que decidí dar una oportunidad al mismo. 

Un gran acierto y un título absolutamente recomendable. Por supuesto se habla del volcán, pero Beard en lo que se centra es en levantar de nuevo el yacimiento de Pompeya y dotarlo de vida, ¡y vaya si lo consigue! 

Mucho más interesante saber cómo eran sus casas, dónde comían, dormían y se regían los romanos ricos y pobres, al menos para mí, que su triste final. Además, una gran oportunidad para volver al Imperio romano, que al no ser mi campo de estudio, echando cuentas, creo que dejé allá por el curso 98/99 (hablo del siglo XX, no hagáis sangre). Resultado, tenía éste período absolutamente oxidado y éste libro ha sido una excelente excusa para refrescar algunas nociones de Roma.
Aquí la prueba de que leo lo que reseño. Aquel ya lejano verano del 17 en la piscina....

Primer acierto del libro, pues, el reflejo de la citada vida cotidiana y política de esta ciudad imperial.

Segundo acierto sin duda es la excelente prosa de la autora que, sin abandonar el imprescindible rigor, con un humor envidiable sentido del humor tan típicamente inglés que te hace, en ocasiones, te hace reír a carcajadas. 

Restos del templo de Isis en Pompeya
(Archivo propio)
Tercer acierto, ser absolutamente sincera en cuanto el nivel de conocimientos que se tiene sobre Pompeya. Aplicando un demoledor sentido común, va desgranando las distintas teorías en torno a Pompeya y en más de una ocasión admite sin rubor que, o no tienen ni idea o que la teoría en sí es más que discutible.

Esto último me interesa enormemente como historiador, más en concreto, con respecto al relato histórico. Si seguís este blog hace tiempo sabéis que es una de mis preocupaciones como profesional. El modelo de Beard es muy similar en éste caso al seguido por Carlo Ginzburg y los microhistoriadores. Se trata de mostrar al lector nuestras pesquisas como historiadores. Las que nos han llevado a buen puerto y las que no. De esta manera creo que el trabajo de historiador se hace más evidente para el lector a la vez que le permitimos acompañarnos en nuestras indagaciones. 

En definitiva, título más que recomendable por todo lo anteriormente citado. Visto lo que me ha gustado Pompeya ya le estoy echando un vistazo a otros títulos suyos como El mundo clásico. Una breve introducción o La herencia viva de los clásicos pero, siempre hay un pero, con calma. Como ya os he dicho mi tiempo de lectura es muy pero que muy limitado y más en medio del curso académico.

Un saludo a todos.

lunes, 16 de octubre de 2017

La paleografía en los archivos hispanos 2.0

En la temporada pasada, realizamos una entrada del blog sobre paleografía porque, sinceramente, lo consideré necesario.  ¿Por qué? Muy sencillo. El trabajo en los archivos no es fácil y más cuando comenzamos a ir a ellos. Dada su buena aceptación, me ha parecido oportuno seguir haciendo entradas como esa este año. Porque no sé vosotros, pero yo las primeras veces que iba me sentía un poco perdida con algunas palabras (y eso que di varios cursos de paleografía).
Albalá de merced a Ferrez de Lanuza
1438. Cursiva aragonesa.

Hasta hoy mismo, sigo muchas veces necesitando ayuda de los libros que tengo de paleografía que conseguí durante la carrera para ayudarme en algunos nexos que muchas veces aparecen y no sabes qué significan. Por eso, y porque no creo ser la única en el mundo a la que le ocurra esto, he decidido que este año, cada cierto tiempo, sacaré una entrada que nos ayude a todos, en la medida de lo posible a avanzar en nuestra lectura cuando tengamos los documentos in situ.

Y es que no es lo mismo ver una cursiva gótica que una cortesana o una procesal. Al igual que no es lo mismo la gótica cursiva utilizada en Castilla que la utilizada en Aragón o Navarra, por decir algún ejemplo.

Las mayúsculas las podemos intuir fácilmente, el problema llega cuando las letras son en minúsculas, hasta llegar ya a la segunda mitad del siglo XVII que la caligrafía mejora y es mucho más fácil interpretar la documentación.

El problema de la escritura cortesana y la procesal no sólo viene en las letras aisladas, que podemos intentar averiguar fácilmente. La cuestión viene sobre todo con la inmensa cantidad de nexos que estas escrituras utilizan. Algunos, como he visto en varios documentos, se repiten, pero siempre hay alguno nuevo que te descuadra porque no lo habías visto jamás en tu vida. Muchas veces ese nexo no te impide ver lo que significa el resto del documento, pero ¿que pasa si ese nexo es una parte importante de él?

Uno de los libros más útiles que encontré durante la carrera y aún lo sigo utilizando ocasionalmente, es el sacado en 2002 por la UNED. No explica todo, porque ya digo que la práctica hace al investigador, pero tiene ilustraciones muy esclarecedoras sobre diferentes letras y nexos. Aquí os muestro unos ejemplos:
Ejemplos de nexos. MARTÍN FERNÁNDEZ, T.: Paleografía y diplomática, UNED, Madrid 2002, v.2, p. 17.
No obstante, si algo me ha sacado siempre de quicio mirando la documentación, han sido los numerales. Como sabéis, los únicos números utilizados hasta el siglo XVII en todo tipo de cuentas fueron los números romanos. En la documentación, raramente lo he visto en mayúsculas - algo que hubiera ayudad mucho a su interpretación - viéndolas generalmente en forma minúscula y con nexos continuos lo que, por lo menos a mí, me han dificultado muchas veces su lectura. Y es que no es lo mismo esto:

que esto:

o esto:

Poco a poco vas a prendiendo que lo que sería el 1 romano siempre suele ser una i minúscula en forma de j y que si son varias van seguidas y la última es la que se presenta como j.

Otro ejemplo es el de mil (M) que en lugar de poner dicha letra en las cuentas aparece el famoso calderón en forma de u. Y para utilizar los millones se utiliza la abreviatura quento que se escribe con una q y una o sobrepuesta.

Todo se vuelve un poco más "sencillo" cuando ves numeración arábiga. Pongo las comillas porque suele aparecer alguna vez alguna confusión entre el 1 y el 7 o el 4 y el 9, según el escribano que haya realizado el documento y las prisas con las que lo haya hecho. 

De igual modo, también se pueden observar la coexistencia de ambos numerales en una misma cuenta o que en los totales de las cuentas aparezcan un numeral que no tiene nada que ver con lo que has encontrado anteriormente en ese documento por lo que te tiras de los pelos, literalmente, para comprender dónde ha aparecido ese número nuevo o en qué te has podido equivocar.

Para los que no habéis tocado aún documentación os incito a realizarlo cuanto antes mejor; y para los que seguís visitando los archivos y mirando la documentación, si no habéis visto aún numerales, ¡no lo hagáis nunca! Es broma, hacedlo pero ya sabéis, ¡hay que tener cuidado siempre!

lunes, 9 de octubre de 2017

Cómo seleccionar un buen libro académico.

Este verano colgué en Facebook una noticia criticando un libro que, como me dijo alguien en un comentario acertadamente, no había leído. ¿Es necesario leer un libro para poder criticarlo? Comenzaremos diciendo que, desgraciadamente, somos finitos y que por tanto nuestras lecturas también lo son.
Interior de la Librería Lé
De igual manera, nuestra capacidad de lectura es inversamente proporcional a nuestra edad. Excepciones habrá, pero por lo general con 20 años tienes todo el tiempo del mundo para leer y con la edad las obligaciones van haciendo mella de manera seria en tu tiempo de lectura. Además, cada vez te vas haciendo un lector más exigente y tu dinero tampoco es ilimitado. Se hace imprescindible desarrollar un olfato exquisito para seleccionar muy bien en qué gastas tus preciados tiempo y dinero. 

Como le dije a nuestro lector de Facebook, de pocas cosas me verán vanagloriarme, como decía Loquillo hablando de temas de alcoba, nunca hay que alardear de nada pues siempre habrá alguien mejor que tú. Para mí es un lema que aplico a todo, pero en cuanto a libros es la excepción que marca la regla.  

Llevo veinte años profesionalmente vinculado al mundo del libro de una manera u otra. Es cuestión de años. Tampoco es necesario, seamos sinceros, tanta experiencia. Cualquier compañero mío del doctorado que apenas llega a los 30 hace lo mismo. Si cuento esto es porque, en esencia, éste blog fue creado para estudiantes de Historia y cuanto antes lo sepáis mejor que mejor. Vamos, que no es el secreto de la Coca Cola. 

Tengamos en cuente que hablamos de libros académicos, en cuestiones literarias depende de gustos y aquí, por supuesto, no entraremos en ello. Vamos al sistema que se tiene cuatro sencillos pasos

Primero, olisquear: Éste lo desarrollaréis con los años. Ya con ver la portada del libro y tocarlo, ojear y olisquear vendrá una primera impresión que, en la mayoría de los casos, se cumple. Pero vamos, éste es con los años, vamos con los siguientes que son más empíricos. 
El gran Umberto Eco,sello de calidad, habla del libro como artefacto. Fuente: Youtube
Segundo, ¿quién es el autor?: Como no los conocemos todos tendremos que ir a la solapa. ¿En qué universidad estudió? ¿Es doctor? ¿Tiene una carrera académica y científica que le avale? ¿Ésta es coherente?. Venga, ejemplos prácticos:    
  • Pepita Pérez: Doctora por Cambridge, especializada en Historia Antigua, ha publicado seis obras sobre Mesopotamia. Vale, mola el título que tienes en tus manos porque trata sobre eso. Tiene una trayectoria cohererente. Esta tipa sabe de lo que habla.   
    Libro origen de la controversia con
     nuestro lector Fuente: Casa del libro
  • Manolo Filemón: Periodista, escribe en la revista Enigmas, colabora en el blog “Qué misterioso es todo” y ha publicado sobre Country, Guerra Civil, musulmanes en la península y ahora nos presenta su obra sobre brujería. Vaya tela…ni acercarse a él.
Tercero, la editorial: ¿Es lo mismo Dacia que BMW? Pues de la misma manera no es lo mismo  Debate, Crítica o Cátedra que Edaf. La editorial ya es un indicativo claro de calidad y línea de trabajo de la misma.

Cuarto, la bibliografía: Piedra de toque fundamental. La bibliografía no es para que el autor nos demuestre lo listo que es, sino para ofrecernos todo el material que ha utilizado como gentileza entre estudiosos para que nosotros podamos contrastar la información. Qué curioso que los malos libros o no tienen bibliografía o te cabe en la servilleta de una cafetería. 

Pues ya lo sabéis todo. Entrad, entrad en una librería y poned mi sistema a prueba. Veréis que no falla. Probad con el libro que originó este post, justo el que tenéis al lado. ¿Cumple con los cuatro sencillos criterios? Vosotros mismos.

Un saludo.

jueves, 5 de octubre de 2017

Aprendiendo a hablar en público.


Como no me cansaré de repetir este curso, este artículo viene dado por mi experiencia y no pretende pontificar o sentar cátedra, sino simplemente contaros mi experiencia en diversas situaciones en las que creo que he conseguido cierta pericia. Coged lo que creáis que os sirva y el resto ponedlo de vuestra parte. 

Bien es verdad que nunca me habría atrevido a hablaros de esto si no fuera porque Juan asistió a mi conferencia de la Pint of Science 2017 y me dio muy buena nota por mi presentación. Juan, para que os hagáis una idea, sería de los que le diría a Rafa Nadal después de ganar su décimo Roland Garros sin ceder un set; “muy bien Rafa, pero te traigo aquí un informe de errores a corregir para la próxima” Así es Juan, perfeccionista hasta el límite.

El camino para hablar bien en público comenzó en mi caso hace cinco años. Sé que hay libros de cómo hablar en público o de oratoria y supongo que serán muy buenos y necesarios, pero a mí lo que me hicieron fue decirme casi de un día para otro que diera clase delante de 25 alumnos con un perfil bastante definido. Casi todos mayores de 55 años y con un nivel cultural medio-alto. En mi inocencia pensé que me darían directrices, material o qué se yo. Nada de nada, allí te soltaban, solo ante el peligro

No había dado clase, salvo alguna conferencia suelta, en mi vida. Iba con los apuntes que no los soltaba ni loco y con más miedo que vergüenza. Y también había mucha vergüenza. Me ayudó, qué duda cabe, el haber estado cara al público durante diez años. En este caso fue de librero pero vale de dependiente de cualquier tienda, la cosa es tener contacto con la gente para ir fajándote.
Aprendiendo a hablar en público. Aula universitaria de la URJC. Fuente: GlocalPressURJC
Aula universitaria de la URJC. Fuente: GlocalPressURJC
Una clase hablabas de arte románico, a la siguiente de la Reconquista y a última hora de literatura del Siglo de Oro. Una absoluta locura. Evidentemente el material, apuntes y Power Point te lo montas tú, y si pensáis que hay días que tengo ocho horas de clase entenderéis a la “caña” que hay que preparar las cosas.

Cinco años después, realmente ya hace algunos años, soy capaz de hablar de manera fluida de hablar de casi cualquier cosa con un guion no muy extenso y me permito relacionar literatura con filosofía o historia. De tanto preparar cosas tienes un “fondo de armario” majo que te permite, como digo a mis alumnos “irme por las lindes”. Y creedme que lo agradecen mucho. Y miradlo por el lado contrario, yo también lo agradezco -incluso más- porque me han “obligado” a estudiar muchas cosas que enriquecen mi visión de la historia.

Personalmente, quede claro este punto, nunca me han gustado mucho esas conferencias donde el ponente lee una serie de folios. Me dan ganas de levantarme y cogérselos yo para leerlos y enterarme mejor. En esto hay grados, desde el que no levanta la vista del papel durante 15 folios y aquel que teniéndolos delante modula la voz y consigue crear cierta sensación de fluidez. Como veremos éste método tiene sus ventajas e inconvenientes.

Yo fue el método de utilicé en mi primera conferencia. Me aprendí el texto de memoria para leer lo menos posible. Lo pasé fatal y más, vuelve a ser preferencia personal, eso de que te obliguen a estar sentado me produce una sensación, podríamos decir, claustrofóbica. Me siento maniatado. Todo lo contrario a cómo me lo planteé cuando di una conferencia, muchos años después, sobre la película Häxan. Días antes de la conferencia estaba pensando cómo plantear la misma. Previamente había escrito un artículo sobre la misma que me había llevado meses de trabajo y llegué a una conclusión lógica. Con releer el artículo varias veces y preparar un Power Point con imágenes de la misma, poco guion me hacía falta. Sabía perfectamente de lo que hablaba.

Y aquí un inciso de lo que yo entiendo que tiene que ser un Power Point. Imágenes en un 95% y texto el mínimo imprescindible. Eso de leer lo que pone en la pantalla tampoco me gusta hacerlo. En mi opinión, la charla me quedó bastante apañada, pertrechado con un mando para pasar las diapositivas y pudiendo estar de pie pude disfrutar de la conferencia. Soy de los que no para quieto. También como explicaré esto tiene su parte negativa.
Mi peor pesadilla. Estar dando clase y que tu alumnado esté así. Fuente: ABC
Ventajas e inconvenientes de ambos modelos. El primer ejemplo,  leer,  te permite controlar el tiempo, te salva de quedarte en blanco y de llevar la conferencia bien atada. Inconveniente de leer, que es bastante monótono. Ventajas de mi sistema, mucha más frescura y dinámica, lo que te permite que la gente te preste más atención. Los inconvenientes obvios, se te puede escapar el tiempo cosa mala y pobre de ti como te quedes en blanco. Es un sistema que puedes utilizar si tienes tablas para ello.  Si os cuento en quien me fijo os vais a reír. Puedo decir uno más académico, que son ejemplos como estos que he podido disfrutar en la plataforma TED, estos tíos son unos genios dando conferencias.

El otro es mucho menos académico y no es otro que el genial e inteligentísimo cómico Iñaki Urrutia. Cuando sube al escenario parece que está hablando como si tal cosa el monólogo, que es la primera vez que lo dice. Y ahí está la gracia en este caso porque, obviamente, detrás hay muchísimo trabajo. Incluso las equivocaciones no son tales y están pensadas al milímetro. Si veis un mismo monólogo en youtube en diferentes escenarios os daréis cuenta de ello y del trabajo que hay detrás. Evidentemente yo no tengo que hacer reír, pero sí que valoro mucho la forma de contar y la supuesta espontaneidad del discurso.
Aprendiendo a hablar en público: Iñaki Urrutia durante una de sus actuaciones. Fuente: Comedy Central
Iñaki Urrutia durante una de sus actuaciones. Fuente: Comedy Central

Como decía, la charla de Häxan me quedó decente pero me excedí de tiempo, lo que tampoco es bueno que ocurra. También, al no leer un guion tiendes a hablar, en mi caso, demasiado deprisa. No de manera horrible, pero sí un aspecto a mejorar. 

Cartel Pint os Science 2017
La oportunidad para ajustar todo ello me llegó en la Pint of Science 2017. El tiempo era muy limitado, 20 minutos, había que ajustarse a él, y en un bar no te vas a sentar a leer la conferencia. De nuevo guion con los puntos más importantes y Power Point. En este caso lo que hice fue “dar la conferencia” en casa varias veces para ver si me ajustaba al tiempo. Nunca es exactamente el mismo discurso, pero comprobé que me ajustaba al tiempo. En breve podréis decir si he conseguido dar una conferencia decente.

En definitiva. Como historiadores tendréis por fuerza que dar conferencias. Mi camino no ha sido, ni de lejos, el más ortodoxo, pero como diría el tango Arroz Blanco, “es el que me ha tocao”. 

Si os puede servir mi humilde experiencia este post habrá cumplido su cometido. Cada uno tendrá que buscar su método; algunos acudiréis a cursos de oratoria o leeréis libros al respecto y otros aprenderéis como yo a base de años prueba y error. Todos los caminos son válidos si al final el objetivo se alcanza.

PD: Nota de Juan. Sigue pendiente el hablar más despacio. Siempre hay algo que mejorar.

lunes, 2 de octubre de 2017

Mudanças e continuidades en Lisboa

Ya vuelve septiembre y, con ello, la rutina de siempre entre clases, doctorado, trabajo, publicaciones por acá y por allá y toda una serie de cosas que solemos hacer dentro ya de la "agenda escolar". Pues bien, el verano también ha sido movidito para algunos de nosotros.

En mi caso, no ha habido descanso en todo el verano, entre trabajo y tesis doctoral, y debido a ello estuve hace unas semanas por tierras lusitanas. Concretamente, estuve en la ciudad de Lisboa, una de las mayores ciudades que tiene Portugal, en la que desemboca el río Tajo.
Allí se celebró entre el 14 y el 16 de septiembre el III Workshop Internacional Mudanças e Continuidades. História Global, Cultura Visual e Itinerâncias organizado por varias entidades de investigación: IEM (Instituto de Estudo Medievais), CHAM (Centro de Humanidades-CHAM), IHC (Instituto de História Contemporánea) e IHA (Instituto de História da arte). Dicho congreso se realizó en la Facultad de Ciencias Sociales y Humanas de la Universidad Nova de Lisboa y en la Fundación Calouste Gulbenkian.
Atlas de A. Ortelius de 1570.
En el congreso se expusieron diversidad de ideas y de diferentes campos pero todo unido a una línea principal que era la historia global a través de la cultura material, que podía comprender desde mapas cartográficos a los manuscritos y "libros de vestuario" en el que se puede ver la transmisión de los modelos culturales europeos a otras partes del mundo.

También a través del arte, en las influencias en las diversas obras de arte o en las exposiciones, en la manera de gobernar o las diferentes estrategias tomadas para solventar diversos conflictos durante la Edad Moderna. De esta manera, lo que se intentaba era crear una nueva historia conectada entre sí a través de diversos materiales. Ver la historia como un todo en el que diversos puntos claves se pueden ver conectados entre sí, ya sea estando en Europa o en América. No obstante, esta historia global no hay que mezclarla con la teoría de la historia de la globalización.

Fueron tres días muy intensos en el que se ha conocido a grandes compañeros de la profesión y con proyectos en mente de gran calidad científica, desde mi punto de vista. Si he de decir algo que reseñe el congreso, es la última sesión realizada el sábado 16 de septiembre. ¿Por qué? De todos los congresos y seminarios a los que he asistido en prácticamente ninguno se realizó un par de charlas sobre las oportunidades que tienen tanto los pre-docs como los pos-docs para inscribirse en becas de proyectos europeos. Y, creo, que este tema es importante porque muchos de los investigadores no saben ni la cuarta parte de lo que pueden aplicar para financiar sus investigaciones.

Peter Burke. Emmanuel College.
Si hubo alguna pega fue que a última hora falló el gran Peter Burke, investigador emérito de la Universidad de Cambridge.

No obstante, también hubo algo de tiempo para disfrutar del buen tiempo y de la ciudad de Lisboa. Tengo que decir, que era la primera vez que pisaba la ciudad lusa y no sabía que me iba a gustar tanto como realmente lo hizo. No me dio tiempo a hacer mucho turismo pero lo que hice, sinceramente, me encantó. La Iglesia de Santo Domingo, el castillo de San Jorge, las vistas desde los diferentes miradores que hay repartidos por la ciudad, la Torre de Belém o la Iglesia de los Jerónimos fueron de las cosas que no pude perderme y tuve tiempo para descubrirlas.

Sin embargo, todo ello es realmente una pequeña parte de lo que tiene dicha ciudad. Ya no solo patrimonio histórico sino también la cantidad de museos que están repartidos por la ciudad de arte, de historia y de arqueología. Y esta, además de poder disfrutar de nuevo de esta localidad portuguesa, es la razón por la que quiero volver a Lisboa próximamente.

Del mismo modo, esperemos que siga habiendo más ediciones de este tipo de Workshops porque creo que aportan nuevas formas de estudio de la historia y desde otros puntos de vista que quizás nunca habíamos pensado que pudiera ser investigada.