lunes, 12 de febrero de 2018

Entrevista al profesor de la URJC Félix Labrador Arroyo en Radio Enlace de Hortaleza.

Portada del libro dirigido por
 Félix Labrador. Fuente: IULCE
Hace años que, entre mis muchos "trabajos", colaboro con Radio Enlace de Hortaleza con una pequeña sección de literatura dentro del espacio "Un día en la vida" comandado por Javier Robles. Normalmente hablamos de libros de ficción pero, en ocasiones, nos descolgamos hablando de ensayos y más específicamente de libros de Historia.

Así, el pasado jueves 8 de febrero tuvimos la fortuna de contar con el profesor de la Universidad Rey Juan Carlos, Félix Labrador Arroyo, que vino a hablarnos de la obra que dirigió junto con Concepción Camarero Bullón titulado La extensión de la corte: los Sitios Reales bajo el sello de la Universidad Autónoma de Madrid

Realmente el libro, muy interesante, fue la excusa para disfrutar de todos los proyectos académicos en los que anda metido él citado historiador, tales como La herencia de los Reales Sitios: Madrid, de Corte a Capital (Historia, Patrimonio y Turismo) o Co­nectar Smart Cities y su patrimonio a través de la realidad aumentada.

Charla amena, muy muy interesante al memos para mí  y espero que para vosotros también; la podéis escuchar a continuación.


Terminamos hablando de todo, libros, trasferencia del conocimiento, turismo...de manera muy distendida. Creo que todos nos quedamos con la sensación que muchas cosas quedaron en el tintero, al igual que nos ocurrió con la entrevista que le hicimos al también historiador Eloy Hortal Muñoz y que en breve os ofreceremos. Es lo que ocurre cuando las entrevistas son interesantes. Será cuestión de juntarles a ambos ante los micrófonos. Seguro que saldrá algo interesante. Por ahora os dejo con la que le realizamos a Félix. ¡Saludos!
El profesor Félix Labrador momentos antes de iniciar la entrevista. Archivo propio

Las once magníficas: Robert Capa y el día D

Si tus fotos no son lo suficientemente buenas, no estabas lo suficientemente cerca.
Robert Capa

El 6 de junio de 1944, el día D, las tropas aliadas lanzaron la operación Overlord. El gigantesco desembarco en Normadía constituía la apertura del tercer frente en Europa, junto al inmenso frente oriental y el estancado frente italiano. Estaba destinado a comenzar la liberación de Francia y abrir el camino de los ejércitos angloamericanos hacia el corazón del Reich.

Entre la mucha nueva tecnología desarrollada en esa guerra no estaban, sin embargo, cámaras de fotos como las que llevamos ahora en nuestros bolsillos. Para registrar de manera visual el desembarco era imprescindible la presencia de fotógrafos; sólo cuatro fueron escogidos para ello: Bert Brandt con las tropas anfibias americanas, George Rodger con las británicas, Robert Landry con los paracaidistas y Robert Capa, también con las tropas americanas.

Robert Capa, como ya sabrán muchos de ustedes, era un pseudónimo que llegó a ocultar a dos personas: al húngaro Endre Ernő Friedmann y la alemana Gerda Taro; adoptaron el alias colectivo durante los años 30 en París, y con él cubrieron la Guerra Civil Española, incluyendo la afamada (y polémica) Muerte de un miliciano. Las fotografías del conflicto mantienen una gran importancia incluso hoy día, por ejemplo con el caso de la vivienda obrera de Peironcely. En general es imposible saber quien realizó realmente cada una de las fotografías firmadas con el nombre de Robert Capa en esos años. Tras la muerte de Gerda en julio de 1937, Friedmann mantuvo el pseudónimo.
Magnum
Llegado el día D, Capa llegó a tierra desde el USS Chase junto a la compañía E del 16ª regimiento de la 1º división de infantería (la Big Red One), en el que se convirtió en el punto más sangriento de la operación y que entró, de hecho, en la leyenda del conflicto y del ejército estadounidense: playa Omaha. La llegada a tierra del fotógrafo se produjo mediante una pequeña ayuda a base de un puntapié en el trasero, debido a que, mientras estaba inmóvil pendiente del desembarco de las tropas que ya avanzaban con el agua por la cintura, el piloto de la barcaza de desembarco pensaba que le estaba dando un ataque de pánico. 

Durante los combates tomó 106 fotografías... de las cuales sólo sobrevivieron once. Tal como cuenta Capa en sus memorias (Ligeramente desenfocado):
Siete días más tarde me enteré de que las fotografías que había tomado en Easy Red se consideraban las mejores del desembarco. Sin embargo, un asistente de laboratorio había aplicado demasiado calor al secar los negativos; las emulsiones se fundieron y se destintaron ante los ojos de toda la oficina de Londres.
A estas once supervivientes (junto a nueve negativos) se las denomina las once magníficas. Magníficas por haberse tomado en la vorágine de la primera oleada del desembarco (imagínense sacando fotos en el entorno que puede verse en la escena inicial de Salvar al soldado Ryan), no porque sean perfectas; de hecho según la revista Life, que publicó las mismas, la baja calidad se debía a que Robert Capa las había tomado “levemente desenfocadas”, expresión que luego se convirtió en el título de sus memorias.
Magnum
Pero, ¿y si esta versión no fuese cierta? John G. Morris, de 98 años, el jefe de Capa durante la contienda como editor de fotografía de Life, parece pensar que realmente sólo se tomaron esas once fotos. 
Ahora parece que tal vez no había nada en los otros rollos. Recientemente, expertos en fotografía han señalado que es imposible arruinar la emulsión en ese tipo de películas solo con el calor. Ahora creo que es posible que Bob mandase todos los carretes a la vez y que sólo en uno de ellos hubiese imágenes.
¿Y como es posible que ocurriera esto? Aunque cuantas menos fotos, más valor tenía cada una de ellas, no parece que hubiera un afán de engaño; es posible que cámaras o carretes sufrieran algún problema, o, simplemente, que la percepción de Capa sobre lo que hacía no se correspondiera con la realidad, con el tremendo estrés que suponía el infierno de playa Omaha. En sus propias palabras: 
La cámara vacía me temblaba en las manos. Era un nuevo tipo de miedo el que me sacudía el cuerpo de pies a cabeza y me crispaba la cara.
Realmente, al llevar dos cámaras distintas (una Rolleiflex de las que se sostienen en la cintura, con negativos de 6x6 cm, para los momentos de calma de los preparativos, y una Contax de 35 mm), sería raro que ambas fallasen, salvo que en el caos del desembarco hubiese algún accidente. Que por cierto, noten que ninguna es la legendaria Leica que tanto asociamos con el fotógrafo.

Hubo tiempo para muchas más fotografías durante la campaña de Normandía, claro; incluyendo alguna que, por suerte, nunca pudo tomarse. Tal como relata Antony Beevor en El día D: La batalla de Normandía, durante la Operación Cobra, destinada a romper el frente en el que estaban atascados los aliados casi dos meses después del desembarco, el bohemio Ernest Hemingway, otro de los cronistas de los hechos, se topó con Robert Capa.
Hemingway escribió a su enésima esposa, Mary Welsh*, hablándole de la «vida muy alegre y divertida [que llevaba], llena de muertos, botines de alemanes, un sinfín de tiros, un sinfín de peleas, setos, pequeñas colinas, caminos polvorientos, paisajes verdes, campos de trigo, vacas muertas, caballos muertos, tanques, cañones de 88 mm, Kraftwagen, y chicos americanos muertos». No tardó en unírseles Robert Capa, al que estuvo a punto de matar cuando se perdieron y toparon con un cañón antitanque alemán. Hemingway, que tuvo que buscar refugio en una zanja bajo un intenso fuego, luego acusó a Capa de no haberlo ayudado en plena crisis sólo para poder «tomar la primera fotografía del cadáver de un escritor famoso».
Magnum
Sea como fuere, las fotografías de Capa son auténticos iconos de los conflictos del siglo XX: Aunque adjuntamos en el post algunas de las once magníficas, pueden ver el trabajo de Capa en Normandía en la página de la agencia Magnum, de la cual fue uno de los confundadores.

*Beevor comete aquí un error, aunque en otros párrafos del libro sí aparece correctamente. Mary Welsh se casó con Hemingway en 1946; durante la guerra el escritor estuvo casado con Martha Gellhorn, si bien desde mayo del 44 ya mantenía un romance con su futura cuarta esposa.  

jueves, 8 de febrero de 2018

Turismo e historia a través de las nuevas tecnologías

Definición de Historia
A pesar de lo que siempre me decían mis padres, yo siempre he seguido el camino que he creído correcto. En el momento de decidir qué estudiar o qué ser en el futuro yo siempre tenía la misma idea en la cabeza: historiador.

Desde pequeña siempre había sido muy inquieta y quería saber los "porqués" de todo lo que me rodeaba y me encantaba todo lo que tenía que ver con el pasado. Por ese motivo - junto con muchos otros - decidí realizar la licenciatura (hoy grado) de Historia.

De aquel momento han pasado ya diez años y no hay ni un solo día en el que me arrepienta de haber realizado esa carrera. Me encanta lo que hago, a pesar de todos los baches que hay en el camino, y gracias a mi trabajo en el Museo del Traje, puedo inculcar ese gusto por el pasado a nuevas generaciones.

Muchas veces he pensado que si alguien que se dedique al turismo de patrimonio histórico y/o cultural no conoce nada de historia, es bastante fácil que le pillen con alguna pregunta que realice un visitante curioso. Porque detrás de los diversos lugares turísticos hay un pasado histórico que hay que estudiar aunque luego se adapte a cada visitante. Eso es lo que ocurre sobre todo con el sector infantil.

Entrada del Museo del Traje. Fuente: esmadrid.com
Cuando yo comencé a realizar visitas turísticas en Villaviciosa de Odón, sólo pensaba en soltar todo lo que supiese de los sucesos históricos de ese lugar y listo. Pero cuando llegaron un par de visitas de grupos infantiles -de niños entre 6 a 12 años- comencé a temblar, porque sabía que perderían todo interés de mi charla en cuanto comenzase a hablar de reyes, fechas y batallas. Por lo cual mi "chip" cambió rápidamente. Y es que a través de juegos didácticos o las nuevas tecnologías ayudamos a los niños a acercarse al pasado y que no pierdan la atención acerca de lo que les estás explicando en cada momento.

Antes de entrar al Museo del Traje, lo que hicimos en Villaviciosa fue crear una gymkana sobre varios objetos que se encontraban en el Castillo -lugar en el que realizábamos la visita escolar- y a través de ellos contábamos los diferentes hechos históricos más importantes. En un primer momento la idea fue utilizar varias fotos en una tablet y, aunque al final no resultó posible, la verdad es que siendo la primera vez que creaba algo así el resultado fue fascinante. Poco después, cuando entré en el Museo del Traje, es cuando verdaderamente vi el sentido de utilizar las TICs tanto dentro como fuera del aula.

El uso de las TICs (tecnologías de la información y la comunicación) ha sido y es una herramienta muy habitual dentro del aula y cada vez más está presente fuera de ella, con el objetivo de acercar a las personas, de forma pedagógica, a diferentes elementos del pasado que, sin ellas, serían más difícil de poner en situación, sobre todo de cara al público infantil.

Los museos han aprovechado en estos últimos años las diferentes herramientas digitales para enriquecer sus contenidos y de esta manera cumplir con las necesidades y expectativas de cada visitante. Con ello, cada visitante puede conocer en profundidad cada obra u objeto del museo elegido a través de diferentes aplicaciones móviles, contenidos web o códigos QR. Por ejemplo, en el Museo del Prado existe un itinerario infantil animado que muestra diferentes audios y vídeos comentados dirigidos a los más pequeños, como puede ser el siguiente dedicado a Las Meninas.



En el Museo del Traje utilizamos las TICs con el objetivo de acercar al público infantil a la época del  Barroco y a diferenciar las modas española y francesa. Sin embargo, junto a la tecnología se ven in situ las diversas prendas del museo, puesto que ayudan a dicho público a entender la evolución de la moda del siglo XVII al XVIII.

De esta manera, hacemos uso de las TICs como un medio por el cual, a través del entretenimiento, conseguimos hacer más comprensible y accesible el discurso que queremos transmitir: ya sea la forma de vestir de la Edad Moderna o bien relacionando diversos sucesos históricos. Así, el público infantil puede abordar el objeto de la exposición y hacer más estimulante su visita, ya que acaba utilizando buena parte de sus sentidos.

Como consecuencia de ello, es más fácil acercarse al visitante, sobre todo a los más jóvenes. Y ya no solamente utilizando las TICs, sino también realizando diversas actividades educativas para ese público, con el objetivo de despertar el interés a los niños y adolescentes por la historia y la cultura.

lunes, 5 de febrero de 2018

Congreso internacional Mujer, violencia e Inquisición 7, 8 y 9 de marzo de 2018. UAM.


Hola a todos:

me hace especial ilusión invitaros al Congreso internacional Mujer, violencia e Inquisición  y en el que tendré el inmenso honor de participar. La verdad es que los ponentes, que podéis consultar aquí, son de primera línea y no lo digo por mí, no soy tan engreído, pero sí puedo deciros que me he formado leyendo los textos de muchos de los participantes. Imaginad lo que se me pasa por la cabeza cuando pienso que voy a compartir congreso con ellos. Como dice Loquillo en una canción soy un chico de la calle que vive su canción. Ya hemos tenido algún contacto con alguno los nuevos espadas y me parece gente muy potente. 

El tema me parece espectacular y, acudiendo al tópico, de rabiosa actualidad. Las conferencias me interesan todas; sinceramente pienso sacarle todo el jugo a éste congreso como no os imagináis. Oportunidad para conocernos, para intercambiar ideas, para compartir; estoy deseando que llegue. 

A todo esto: la inscripción es gratuita y se reconocen 2 créditos ECTS a los alumnos de la UAM. Bueno, bonito y barato. Eso sí, y no es un argumento de venta -reitero que es gratuito-, daos prisa en apuntaros porque si sigue al mismo ritmo el número de inscripciones no creo que tarde mucho en acabarse las plazas. ¡Avisados quedáis!

Ahora os dejo con toda la información. ¡Espero veros!

Lugar de celebración: 
Fechas: 
7,8,9 de marzo.
Inscripción: gratuita, enviando los datos personales a: mujer.inquisicion@gmail.com.
A los/as estudiantes de la Universidad Autónoma de Madrid participantes se les reconocerá 2 créditos ECTS
Página web: 
Twitter: 
Directora: 
Comisión organizadora: Rocío Pérez Gironda y Sara Hernández Fernández

Presentación:
Todo lo que atañe a la Inquisición en España y México queda envuelto por un halo de misterio, atracción y morbo. Y si en este ambiente focalizamos nuestra atención en los personajes femeninos que fueron procesados, nuestra curiosidad aumenta al recrear un escenario en el que el gran aparato inquisitorial debora a una mujer debilitada, menoscabada y frágil. Se hace necesario basarnos en datos y análisis objetivos para formarnos una opinión más ajustada a la realidad de los hechos. Por ello, en este congreso internacional nos esforzaremos en ofrecer estudios serios, rigurosos y ecuánimes sobre la situación que vivió la mujer procesada por la Inquisición española y mexicana.
En la silueta de aquellas mujeres sometidas a denuncia anónima, encarcelamiento secreto, interrogatorios persistentes y sentencia casi siempre condenatoria, se proyecta la sombra de la misoginia, el rechazo, la marginación y también el deseo de ocultar y acallar realidades que no encajan en ese momento histórico, como el lesbianismo o la transexualidad. En un mundo como el de la Inquisición, en el que todo queda jerarquizado, escrupulosamente calculado bajo medidas dictaminadas por hombres, cuando una mujer entra en este organismo queda sometida a sus leyes, sus castigos y sus juicios, con el daño y el detrimento que ello supone a la condición femenina, tal y como intentaremos mostrar a lo largo del congreso internacional que proponemos realizar.
Las dieciocho conferencias que se van a ofrecer intentan dar una visión variada y justa de la mujer ante el tribunal de la Inquisición española y novohispana. Sus autores son investigadores que desde hace décadas se dedican a este tema. Con ello se impulsa la colaboración de especialistas, pertenecientes a diferentes disciplinas como la literatura, la lengua, la traducción, la teoría de la literatura, la historia, el derecho, la iconografía, la antropología, etc. Cada uno de ellos se beneficia de una combinación de metodologías que ofrecen diferentes y enriquecedores puntos de vista sobre una misma realidad, la de la mujer y la Inquisición, y así lo deseamos presentar en este congreso internacional que está dirigido no solo a la comunidad universitaria, sino a cualquier persona interesada en el tema que desee asistir y participar en un espacio de análisis, diálogo y reflexión, ya que conociendo el pasado, podremos encarar mejor nuestro presente, hacia un futuro libre de la violencia, la misoginia y el odio que muchos sintieron hacia el género femenino.
Programa:
Captura de pantalla del Congreso internacional Mujer, violencia e Inquisición
Captura de pantalla del Congreso internacional Mujer, violencia e Inquisición.

viernes, 2 de febrero de 2018

Exposición AUSCHWITZ: «No hace mucho. No muy lejos».

(Madrid Low Cost)
Artículo-colaboración de Sofía Barrios (@ViridisOculos)

Este año en la universidad nos han enseñado que las exposiciones en los museos tienen siempre una finalidad. Ésta puede ir desde reivindicar la trayectoria de un artista o dar a conocer un personaje histórico, hasta conmemorar el aniversario de algún descubrimiento. La exposición que se celebra estos días en Madrid sobre el campo de exterminio de Auschwitz no es una excepción. Así como en algunas exposiciones esta finalidad no está tan clara, en la hoy tratamos es más que evidente ya desde su subtítulo «No hace mucho. No muy lejos»: Auschwitz puede parecer algo muy lejano en tiempo y en territorio, pero no lo es, y no se deben olvidar los horrores que allí acontecieron.
Archivo propio.
La exposición, situada en el Centro de Exposiciones del Canal de Isabel II en Madrid, consta de 25 módulos en los que se narra la historia de Auschwitz, desde mucho antes de la llegada de los nazis hasta el final de los campos de exterminio. En cada uno de ellos encontramos fotografías, objetos reales, maquetas y vídeos con los testimonios de algunos de los supervivientes. Desde mi punto de vista, estos testimonios son lo más importante de la exposición. Cuando escuchas las palabras de un hombre o una mujer que sobrevivió al horror, y te cuenta sus experiencias, las atrocidades que padeció, es cuando realmente entiendes el mensaje que la exposición te trata de transmitir: no olvides

Para entender bien la exposición y sacarle el mayor partido posible, es necesario el uso de la audioguía. A mí, personalmente, no me gustan las audioguías en general, pero he de admitir que, sin ella, la exposición habría estado incompleta. Los textos explicativos que encontramos a lo largo de la exposición no son suficiente para entender del todo la visita, por lo que su uso es más que recomendable. Es importante mencionar, sin embargo, que con la audioguía la visita puede extenderse hasta las 3 horas (como fue mi caso), dato importante a la hora de sacar la entrada. 
Archivo propio.
Dentro de la exposición me gustó que se hiciera mención al embajador español Ángel Sanz Briz, conocido como el Ángel de Budapest, un personaje muy poco conocido de nuestra historia reciente. Desde su puesto como embajador de España en Hungría consiguió salvar a más de 5.000 judíos otorgándoles el pasaporte español, alegando el derecho que los judíos sefardíes tenían de ser españoles al haber sido expulsados de España por los Reyes Católicos (siendo en realidad apenas 200 verdaderos sefardíes). Por su esfuerzo, el gobierno israelí le proporcionó el mérito de Justo entre las Naciones, expresión que emplean los hebreos para referirse a aquellas personas no judías que merecen un respeto especial. 

De entre los objetos reales, me parece importante destacar todas las maletas que los prisioneros llevaron a Auschwitz, les fueron arrebatadas al llegar y podemos encontrar hoy situadas en una amplia galería llena de fotografías de los prisioneros a su llegada al campo de exterminio. Una de las primeras piezas que nos encontramos es este zapato rojo, cuya dueña anónima probablemente perdería su vida en los horrores de Auschwitz. Tenemos, además, piezas como estas literas, en las que dormían los prisioneros, un pijama de rayas y una de las barracas donde se alojaban.
Archivo propio.
Archivo propio.
Ésta fue una de las piezas que más me conmovieron. Se trata de un regalo que le hizo un grupo de mujeres jóvenes a una amiga suya por su cumpleaños. La audioguía nos cuenta que el mero hecho de escribir sus nombres hubiera sido excusa para ejecutarlas a todas y ellas, sin embargo, por tener un detalle con su amiga, decidieron asumir ese riesgo.
Archivo propio.
Entre los numerosos paneles explicativos también éste me pareció especialmente significativo, ya que siempre se habla de la multitud de judíos que fueron asesinados y nos olvidamos de todos los demás grupos que fueron también víctimas del genocidio nazi. Del mismo modo, se hace referencia en otro panel a los prisioneros españoles en Auschwitz. 
Archivo propio.
Archivo propio.
En definitiva, estamos ante una exposición dura, fuerte, a la que hay que ir mentalmente preparado, ya que vamos a ser testigos de todos los horrores de Auschwitz. Sin embargo, también hay un hueco para la esperanza y la bondad. En más de un módulo se hace referencia al lado más humano de las personas, al compañerismo entre los prisioneros, a aquellos que se la jugaron y dieron su vida intentando dar a conocer al mundo lo que estaba sucediendo. 

Mucha gente puede pensar que no es necesaria una exposición de este tipo, que ya es sobradamente conocido todo lo que sucedió en Auschwitz. Yo pensaba igual, hasta que fui. Todos sabemos lo que ocurrió, sí, pero no es lo mismo leerlo que escucharlo de los supervivientes, ver objetos reales, contemplar una barraca, las duchas de gas, o un trozo de valla. Es necesaria para recordar al mundo que el ser humano es capaz de las mayores atrocidades, y que buena parte de ellas no ocurrieron en un lugar lejano, hace mucho tiempo. Debemos recordar el pasado porque, en palabras del filósofo español George Santayana, «quien olvida su historia, está condenado a repetirla»
Archivo propio.
Artículo-colaboración de Sofía Barrios (@ViridisOculos)